sábado, 23 de febrero de 2013

Las marzas

Son la remembranza del principio del año celtibérico.
A decir de Jorge Rivero Meneses, historiador e investigador vallisoletano, antes de la llegada de los romanos el calendario peninsular se iniciaba en el mes de marzo que hoy conocemos. Con este motivo, especialmente en nuestra demarcación céltica, se celebraba la llegada del nuevo año rindiendo culto a la primavera, al fuego, a los árboles y a la naturaleza, a la iniciación de los guerreros adolescentes, de las mujeres en “edad de merecer”, y a las familias de la comunidad.
Afianzados en esa tradición, los romanos la adoptan en su calendario como la “calendae martiae”, y sobreviven con el cristianismo en una fórmula más religiosa, en algunos casos atribuidas a San Rosendo. Son citadas como tales por primera vez en 1910. En esta última época, y antes de su casi total desaparición, se presentan como una ronda por el pueblo a cargo de los mozos que saludan a las autoridades, a las casas del lugar, a las mozas casaderas, y recogen donativos para una cena posterior. En otros lugares se han visto reducidas a un intercambio de tonadillas, con el motivo central del despertar de la naturaleza y los instintos, en torno a una hoguera, en un encuentro entre gentes del pueblo que culmina en la confraternización vecinal. Digamos que son el antecedente de las navidades que hoy conocemos.
Es creciente el número de localidades que tratan de recuperar esta celebración, en conexión directa con su pasado más remoto.
 

Alta Sierra Pelendona propone la IV NOCHE DE MARZAS, en Revenga

Sábado, 2 de Marzo de 2013, 20 horas

Puedes participar como:
- Músico de instrumento tradicional (incluida botella de anís)
- Cantor (“marcero”), representando a tu localidad
- Pinche de hoguera (para brasas y choricillos)
- Ambientación de escena e indumentaria tradicional (no olvidar el disfraz de árbol)
- Público y amigo con ganas de disfrutar del año nuevo celtíbero.

Contamos con la presencia, a título personal, de la Coral de Pinares, para compartir las Marzas de:

-
SALAS
- BARBADILLO DEL MERCADO
- ... (¿?)

Puedes visitar el enlace donde se exponen la argumentación, letras, y diversas muestras:


Confirma tu participación y/o reserva tu cena en este remite, o en el 619148275
Por favor, ayúdanos a publicitar el Encuentro. Reenvía.

Gracias,
Alta Sierra Pelendona


domingo, 17 de febrero de 2013

¿Que era Castilla la vieja?

Castilla la Vieja es el nombre de una región histórica España ubicada en la zona norte del antiguo Reino de Castilla, al norte del Sistema Central. En su forma más definida las provincias de Santander (hasta 1833 y desde 1982, Cantabria), Burgos, Logroño (desde 1980, La Rioja), Palencia, Valladolid, Soria, Segovia y Ávila fueron agrupadas como pertenecientes a la región de Castilla la Vieja en el siglo XIX, si bien dicha región no tuvo ninguna función administrativa.
Sus orígenes están en la Castilla histórica que se formó en el siglo IX en la zona comprendida entre las actuales Cantabria, Álava y Burgos. En el siglo XVIII, Carlos III asignaba al llamado reino de Castilla la Vieja las provincias de Burgos, Soria, Segovia, Ávila, Valladolid y Palencia (cuyos límites no coinciden con los actuales).
La División territorial de España del ministro Javier de Burgos se plasma mediante Real decreto de 30 de noviembre de 1833, publicado en la Gaceta número 154 del martes 3 de diciembre del mismo año. Puso las bases de la Provincias que con algunas modificaciones ha llegado hasta nuestros días, y que agrupaba estas Provincias en "Regiones Históricas"; en ese decreto, a parte de las citadas (con sus límites actuales), las de Logroño y Santander eran atribuidas también a la región de Castilla la Vieja.
Algunos mapas incluyeron las provincias de Palencia y Valladolid en la región denominada "Reino de León", esta inclusión se basaba en que la frontera entre los reinos históricos venía definida por los rios Carrión y Pisuerga. Nunca existió una base legal para incluir las provincias citadas en el Reino de León regional, si bien estas dos provincias volverían en todos los mapas de los años anteriores a 1978 a Castilla la Vieja. Esta agrupación, sin carácter administrativo, que sufrió otros intentos de reforma durante el XIX, es la que ha perdurado en los libros y enciclopedias desde mediados del siglo XIX hasta superada la segunda mitad del siglo XX. Por ejemplo las primeras ediciones del Espasa, las primeras de la Enciclopedia Británica y la popular enciclopedia escolar Álvarez establecían esta división de provincias entre Castilla la Vieja y León.
Con el Estatuto de Autonomía de Castilla y León en 1983, Castilla la Vieja perdió buena parte de su identidad, al, de una parte, unirse políticamente junto con las provincias que se agrupaban en la Región de León en un ente superior, y de otra, al perder en favor de autonomías uniprovinciales dos de sus componentes: Santander y Logroño, que pasaron a constituir las comunidades autónomas de Cantabria y La Rioja, respectivamente.

sábado, 2 de febrero de 2013

Castilla en Medieval warfare


Montiel 1369

Batalla de Montiel 14 de marzo de 1369. El pretendiente al trono de Castilla Enrique de Trastámara a la cabeza de su ejercito junto a Bertrand Du Guesclin. Tras esta batalla, con la derrota del ejercito del rey de Castilla Pedro "El Cruel" y su posterior muerte a manos de su hermanastro y rival en la guerra Enrique de Trastámara, termina la guerra civil castellana y asciende al trono la nueva dinastia de los Trastámaras.

 

miércoles, 23 de enero de 2013

¿En qué creían los carpetanos?

En las creencias de los carpetanos no queda más remedio que introducirse en el movedizo terreno de la conjetura, porque al contrario que de los pueblos vecinos, no ha quedado rastro, al menos de momento, de los dioses carpetanos en la epigrafía romana. Ni Ataecina, ni Airón, ni Endovellicus, ni Lug, ni demás dioses de los panteones célticos y lusitanos, que son los más próximos a nuestros protagonistas.
Esto no significa que los carpetanos no adorasen a dioses propios, lo que ocurre es que no han aparecido vestigios del culto, o es que entre sus costumbres no estaba la de citar por su nombre al dios al que le pedían árnica. Probablemente tuvieron sus representaciones materiales de las divinidades, pero puede ser que el material sobre el que lo realizaban fuese perecedero, como la madera, o que la intransigencia de los acólitos de posteriores religiones asentadas en el solar carpetano acabara con sus restos.

Como buenos célticos (con sus matices ibéricos), debieron adorar a un dios sin nombre, un dios superior, máximo y óptimo, como el Júpiter romano, caracterizado por un notable talante guerrero. Pero también debieron de ser devotos de la Diosa de la Naturaleza y de la Fecundidad, la Diosa Madre celta, indoeuropea. Como no se ha documentado la religión druídica en la Península Ibérica, es de suponer que tampoco hubiese druidas entre los carpetanos. No olvidemos que las corrientes culturales y humanas procedentes del centro de Europa, atravesaron los Pirineos y aquí se fosilizaron, mientras que allende nuestras montañas protectoras y separadoras al mismo tiempo, tales ideas evolucionaban. Nuestros celtas proceden de una estirpe muy antigua, donde no había todavía sitio para las creencias druídicas. No obstante los carpetanos eran devotos de la Naturaleza, y realizaban sus prácticas de culto en santuarios al aire libre, algo que a los romanos les irritaba sobremanera, puesto que ellos estaban habituados a los templos cerrados.

Los carpetanos debieron adorar al caballo, y a las divinidades acuáticas, como la inmensa mayoría de los celtas peninsulares. En Complutum eran especialmente afectuosos con las ninfas de las aguas. No olvidemos la fama de los jinetes meseteños, por cuya contratación se pegaban romanos y cartagineses.
Durante época romana, el culto a Marte, el dios de la guerra romano estaba muy extendido, y se asociaba su culto con el toro, animal de carácter sagrado en todo el Mediterráneo y sus riberas. El toro tenía además un matiz de orden astral, tiene carácter funerario y también simboliza la fecundidad. La religiosidad indígena también estaba predispuesta a los sacrificios cruentos y combates gladiatorios en los funerales de grandes personajes, como Viriato, que no era carpetano, pero sí lusitano, con quienes hubo bastante contacto, y no siempre amistoso.

Sí se conocen aras votivas en la Carpetania con inscripciones romanas, pero dedicadas a dioses romanos, aunque seguramente muchas divinidades del panteón romano se asimilaron con los indígenas, como Marte. En cambio, las alusiones a religiones mistéricas orientales, y por supuesto a los viejos dioses carpetanos, brillan por su ausencia. También está documentado en los municipios carpetanos de época imperial el culto al emperador, cuya gestión llevaban un colegio sacerdotal dominado por libertos, los sevires augustales.
Diego Salvador Conejo
 

 

cronología carpetana

Los carpetanos aparecen en los papeles, esto es, en las crónicas de cartagineses (éstas desaparecidas), griegos y romanos, a partir del último tercio del siglo III a.C. Para entonces, nuestros protagonistas ya habían entrado en la Edad del Hierro II.
Así que vamos a hacer un esquema de la cronología que nos ocupa:
  • Edad del Hierro I: siglos VIII - V a.C. Comienzan a aparecer los primeros utensilios en hierro. Llamemos a los carpetanos, no carpetanos, si no precarpetanos, porque todavía no se han individualizado en las fuentes históricas, y técnicamente aún permanecen en la Prehistoria.
  • Edad del Hierro II: siglos V - II a.C. Los utensilios de hierro se han generalizado, pero no sólo eso, sino también la cerámica a torno y las viviendas de arquitectura más sólida, de planta rectangular con zócalos de piedra, paredes de adobe y cubierta vegetal. A finales del siglo III a.C., entran en la Historia de la mano de los escritos púnicos, griegos y romanos. Antes de ese momento, cuando estaban a punto de irrumpir en los escritos, les voy a llamar protocarpetanos, porque casi lo eran ya.
  • Período romano republicano: siglos II - I a.C. Es la época de la conquista de la Meseta por los romanos. O los carpetanos habían quedado muy tocados durante la ocupación cartaginesa o se hacen enseguida muy amigos de los romanos, por lo que pueda pasar. Aparecen poco como carpetanos, pero sí como habitantes de las ciudades consideradas carpetanas: toletani, complutenses, consaburenses, caraccitanos.
  • Período romano altoimperial: siglos I - III d.C. La cosa está ya bastante más tranquila, y en la Carpetania se pueden dedicar a embellecer y engrandecer sus ciudades, algunas de las cuales pasan a ser municipios latinos, como Toletum, Complutum, Consabura, y con reservas, Segobriga, cuya población pudo ser mixta, celtíbero-carpetana. En todo caso, los carpetanos ya son carpetanorromanos. Vaya, romanos.
  • Período romano bajoimperial: siglos IV-V. Ahora pinta en bastos. La gran fiebre municipalizadora de siglos anteriores cae en picado, pero aun así, en Complutum se realizan grandes obras en el foro que datan de finales del siglo III d.C. Y la casa de Hippolytus, esa pedazo escuela para niños bien levantada en la época de las grandes villas, el siglo IV d.C.
  • Período visigodo: siglos V-VIII d.C. La cosa parece ruralizarse cada vez más. Excepto Toeltum, que brilla con luz propia entre las urbes que sobreviven al desastre bárbaro. Pero todavía quedan restos de las creencias carpetanas cuando hay textos toledanos eclesiásticos que ordenan acabar con las prácticas paganas en zonas fronterizas de la Carpetania, que ahora, como pudo serlo antes, es el nombre de una provincia eclesiástica del reino de Toledo. Y fíjense que Toletum es ahora capital del reino de los visigodos.
  • Con los musulmanes, ya no se habla de carpetanos, pero sí de Tolaitola, la antigua Toletum carpetano-romana.
Diaz Salvador Conejo

¿Qué significa carpetano?

Para responder a esta pregunta tan peliaguda hay que hacer una larga introducción del asunto, que nos lleva hasta la primera guerra púnica, pues tiene cierta relación, un poco enrevesada, eso sí, pero no menos entretenida.

No me extenderá demasiado sobre la primera guerra púnica. Esta fue una de las primeras guerras mundiales, pues involucraron a las dos potencias principales del Mediterráneo central, que comenzaron a dirimir quién es quién en el concierto internacional: una muy veterana en estas lides, Cartago, y otra, advenediza y que pedía su sitio en el nuevo orden internacional, como decía Bush Jr., Roma. El caso es que la isla de Sicilia fue el oscuro objeto del deseo de ambas, y después de muchos años de guerras y matanzas, al final, Cartago perdió la guerra, se firmó un tratado de paz por el que los púnicos (otra manera de nombrar a los cartagineses) se comprometieron, entre otras muchas cosas, a pagar a Roma una astronómica indemnización de guerra, que es lo que pasa cuando uno pierde: hay que pagar al que gana. Y como los cartagineses estaban en bancarrota ya que además de a los romanos, debían dinero a sus mercenarios, que los tenían y en cantidades ingentes, se fueron a buscar oro y plata con que pagar tan cuantiosa deuda. Ciudadanos cartagineses que se enrolasen en el ejército debía haber pocos, y los que había no firmaban de muy buen agrado, parece ser. Así que optaron por la posibilidad más cara, la de externalizar el servicio, que como sabemos, suele ser más oneroso. Y se fueron a buscarla un poco lejos de Cartago (ciudad que estaba muy cerca de la actual ciudad de Túnez). Así que recalaron en la Península Ibérica, donde fenicios (los predecesores de los púnicos) y griegos (amiguetes de los romanos) hacían las Américas (en este caso las Hispanias), pues había en esta tierra oro y plata para dar y tomar. Y allí que se fueron los Barca, familia de potentados púnicos, para sacar un dinerillo para el Estado, y de paso para ellos mismos. O al revés. Y durante su periplo por meseta, uno de los cachorros de la familia Rayo (que es lo que siginfica en castellano Barca), el inconmensurable Aníbal, se dio de bruces contra un buen número de pueblos, tribus, etnias de la meseta, entre las cuales estaban nuestros viejos conocidos. Todo esto es mucho más complicado, pero baste esta información para dar una ligera semblanza de donde nos estamos introduciendo. Estamos hablando de finales del siglo III a.C.
Aunque debía estar un poco despistado Aníbal, pues en la tierra de los que habitan sobre lugares poco elevados, poca plata debía de haber. Y a esta gente mesetaria los púnicos les dieron el nombre de kart-p-(t)anos, que no quería decir ni más ni menos que "aquellos que habitan los escarpes", es decir, lugares poco elevados situados en las inmediaciones del río Tajo y sus afluentes. Los autores griegos, que estaban al servicio de los romanos y les escribían sus crónicas, transcribieron la vieja grafía fenicio-púnica y les llamaron karpetanoi. Julio Caro Baroja ubicaba sobre riscos y escarpes numerosas ciudades carpetanas. Y el arqueólogo Dionisio Urbina, reinterpretando al antropólogo y etnólogo, iba más allá: los carpetanos son los "habitantes de las ciudades de los escarpes" y la Carpetania, el "país de aquellos que habitan en las ciudades de los escarpes" que yo añadiría del Tajo.

Así que en resumidas cuentas, el término carpetano tiene un origen cartaginés y no procede de los Cárpatos, como algún autor ha dicho por ahí.
 
 

¿Qué conocemos de los carpetanos?

Vamos a hacernos la pregunta que me hice yo cuando elegí este tenebroso tema para proceder a su estudio. Es muy sencilla. ¿Qué conocemos de los carpetanos?

Y tras pensar y pensar y pensar...sólo nos sale a algunos tres términos relacionados: la Vía Carpetana, los Montes Carpetanos y carpetovetónico. ¿Y bien? La Vía Carpetana es una avenida de Madrid, los Montes Carpetanos son la cadena montañosa que va desde el Pico Peñalara hasta el puerto de Somosierra, picacho más, picacho menos, y que supone el límite norte de la Comunidad de Madrid. Y carpetovetónico, bueno...la RAE da dos acepciones, una perteneciente o relativo a los carpetanos y vettones y la otra, más sibilina, es la que se refiere a las personas, ideas, etc, que se tienen por españolas a ultranza...

Y poco más. Pero es que los carpetanos son los primeros manchegos de los que tenemos noticia en la Historia, incluyendo dentro del término manchego a los esforzados habitantes del gran poblachón que existe al sur de los Montes Carpetanos, que así denominó Quevedo a la capital de España.

Ya conocemos algo de los carpetanos. Son los primeros manchegos de los que tenemos noticia como pueblo, etnia, ya que aparecen en "los papeles", esto es, en las fuentes clásicas, en las crónicas que escribieron los autores grecorromanos y que tenían como tema casi único la conquista y la Geografía de la Península Ibérica. Los carpetanos aparecían entre los pueblos de la meseta que las pasaron canutas con el paso de Aníbal cual torbellino huracanado por estas tierras áridas y duras, y que después de ser vapuleados con estrépito por los pérfidos púnicos, pasan a ser los habitantes de la Carpetania, tierra preferida por las legiones romanas para descansar de sus durísimas campañas contra celtíberos y lusitanos.
Diego Salvador Conejo
 

sábado, 29 de diciembre de 2012

Héroes de las leyendas castellanas - El Caballero de la Floresta

En las leyendas de tradición castellana, el caballero de la Floresta, es el primero de los caballeros contra los que combate el caballero del Sol en sus aventuras. Todo comienza, cuando un grupo de malechores conducen un carro custodiado por dos caballeros hermanos. Uno de ellos, al que el autor llama el caballero de la Floresta, se detiene y reta a un torneo al heroe de la caballeria. 
El enigmatico personaje, combate contra el caballero del Sol. Rompiendo varias lanzas en el combate de justa, hasta que finalmente el héroe de la leyenda, vence de un mortal golpe en el pecho al caballero de la Floresta.
 
 

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Bestiario medieval castellano. El Oricuerno

Aunque en muchos lugares podamos encontrar referencia a este ser mitológico que compone algunas de las muchas leyendas castellanas, siempre se le compara con un unicornio. Realmente un oricuerno no es un unicornio, aunque posiblemente tenga o proceda de un origen común. Encontrándose este, al igual que el unicornio. En el rinoceronte de un solo cuerno de la india descrito por el historiador griego Ctesias en el siglo V a de C. Al igual que en los comerciantes vikingos que aprovecharon el mito de la Europa occidental, y vendieron cuernos de narval como propios de los unicornios que habían cazado en tierras lejanas. De tal forma, el unicornio y el oricuerno, tendrían un mismo origen en la alta edad media, que se hizo mas popular durante el renacimiento español y la baja edad media.
El oricuerno posee el cuerpo de un caballo, patas de gamo, cola de león, y un solo cuerno en su frente. Vive en bosques solitarios donde manan manantiales de aguas vírgenes. Y es un animal extremadamente mágico y agresivo para con los humanos. Asignandoseles a estos, según la mitología castellana, la propiedad de cambiar de sexo a aquella persona que lo toque; además de curar la impotencia, el envenenamiento, o eliminar la ponzoña de las aguas. Es un animal puro que vive en entornos naturales puros, y que seguramente se muestra agresivo con el hombre, por que es símbolo de la impureza. Razón por la cual, solo una joven dama virgen, que no ha conocido pecado. Puede acercarse y tocar al animal.
En algunos de los pueblos de España, todavía se sigue la tradición de fabricar pequeñas cruces de oricuerno (fabricadas con el supuesto cuerno del animal) las cuales se emplean para eliminar la ponzoña de las aguas. En Brañosera (Palencia), existe una leyenda conocida como “el agua del Alicornio” , donde se le atribuye a este animal mitológico cualidades extraordinarias. Como ya hemos escrito, esta criatura fiera, solo puede ser amansada si una joven virginal  se presenta ante el, enseñándole uno de sus pechos. Entonces según la creencia mitológica, el oricuerno se amansa dejándose tocar por la dama, reposando su cabeza sobre el pecho de la virgen. Único  momento en el que puede ser cazado sin ofrecer resistencia.
El mito o la leyenda del oricuerno, es una de las muchas, miles de leyendas que han sido olvidadas por los castellanos de hoy en día. Una lastima, que en los tiempos de la globalización, recordemos miles de jugadores de fútbol que dicen defender nuestra región. Y por el contrario no recordemos lo que realmente ha dado identidad diferencial a nuestra región en el mundo. Nuestra historia, leyendas populares, folclore y tradiciones.

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lunes, 24 de diciembre de 2012

MItología castellana. El cuento del Oricuerno

El otro dia revisando mis libros encontre una leyenda sobre un ser llamado el oricuerno. Un cuento muy simpatico pero que en ningun momento describia al ser en cuestion, como mucho presuponemos que tiene un cuerno, con el que toca a la joven en la leyenda. Tras trastear en la red encontre una web llamada “http://www.misteriosenlared.com” que hablaba levemente sobre el y sobre algunas criaturas magicas, asi que os recomiendo que la visiteis. Con su permiso paso a dar una breve descripcion de esta criatura para relataros seguidamente su leyenda:

“Aunque se le suele asociar con un unicornio, un oricuerno dista bastante de su familiar equino. Posee patas de gamo, cola de leon y cuerpo de caballo. Su cabeza es de color púrpura, de ojos azules y remata sus pezuñas con unas pequeñas alitas sobre ellas. ¿curioso ser verdad? Seguramente mas de uno se sorprenderia al encontrarselo en un bosque, pero mucho mas se os sorprendera conocer cual es su poder, que deriva desde purificar las aguas ponzoñosas, curar la impotencia a cambiar de sexo tocandote con sus cuernos!.

Cazarlo es un poco mas atrevido que atraer un unicornio, si este se conformaba con el olor de una doncella virgen para reposar la cabeza en su regazo, su primo español solo se acercará si una joven le enseña sus pechos.
ASi que tras explicar lo que es un oricuerno…aqui teneis el relato.
Había una vez una mocita que tenía un novio, y los dos se adoraban. Pero en el pueblo donde vivían, había otro mozo que también la quería y no hacía más que perseguirla a pesar de los continuos rechazos de ella. Una noche, en que estaban los dos enamorados platicando, ella tras la reja de la ventana, vino alguien protegido por las sombras y mató al novio. Ella supo inmediatamente quién había sido. Salió y, al dar la vuelta a una esquina, se encontró de cara con el asesino y, sin pensárselo dos veces, lo mató de un trabucazo. Pero con tan mala fortuna que no sólo mató al pertinaz enamorado, sino además a un amigo que le acompañaba. Así que nuestra mocita pensó que lo mejor era poner tierra de por medio, huir de la justicia.
Cogió un hatillo con ropa y comida y se marchó por los montes. Anduvo durante toda la noche y todo un día hasta que se encontró unos pastores. A ellos les contó su historia. Los pastores se compadecieron de ella y decidieron ayudarla. Le cortaron el pelo, le dieron ropa de pastor y así, vestida de hombre, se fue por esos mundos.
 
De mocita enamorada
He pasado a ser varón,
Carlos digo ser llamada
En mi nueva condición.
 
Y Carlos llegó a un pueblo donde nadie lo conocía, y allí se puso a trabajar en casa de un rico comerciante. El rico comerciante tenía una linda hija llamada Isabel. Entre Isabel y Carlos hicieron pronto muy buenas migas,y ella se enamoró de Carlos. Pero como él no le decía nada, pensaba que era por timidez. Así que, ni corta ni perezosa, se declaró ella. Carlos puso las mil y un disculpas, que qué dirían sus padres, que no lo conocían de casi nada… pero la verdad es que los padres de Isabel estaban encantados con Carlos, que era tan bueno y trabajador.
Así que no sabemos cómo se enredaron las cosas, de tal manera que Carlos se vio casado con Isabel. Y, claro, llegó la primera noche que iban a pasar juntos. Isabel, feliz, contenta, se metió en la cama. Pero Carlos no hacía sino dar vueltas y vueltas por la habitación, nervioso. Isabel no entendía nada.
- Pero, Carlos, ¿qué te pasa? ¿Es que no eres feliz?
Y Carlos, al final, no tuvo más remedio que sentarse al borde de la cama y contarle la verdad: que no era hombre, sino mujer, que huía de la justicia, y que si ella la delataba, estaba perdida. Isabel la miró con sus grandes ojos y le dijo: “Te ayudaré. Seguiremos viviendo como si tú fueras hombre”.
 
 
Casada me vi de golpe,
Casada y sin remisión,
Sin una amiga tan fiel
Muerta me vería yo.
 
Pero ya hemos dicho que estamos en un pueblo, y ya sabemos lo que ocurre en los pueblos, que todo el mundo habla de todos, que hablan y hablan… Y había pasado un año, y Carlos e Isabel no tenían hijos. Y la gente comenzó a murmurar, y hubo quien se atrevió incluso a decir que si Carlos no era Carlos, sino que era una mujer. El suegro, el rico comerciante, se salía de sus casillas: ¿cómo era posible semejante difamación?
Decidió hacer una prueba para que todos los del pueblo se dieran cuenta de que Carlos era un hombre. Invitó a toda la gente del pueblo, montó un gran banquete. Pensó él: “Pondré sillas bajas y sillas altas. Si Carlos se sienta en la silla más baja, es que es mujer, y si se sienta en la silla más alta, es que es hombre”. Pero Isabel, que estaba a todo lo que ocurría en la casa, descubrió lo que su padre tramaba y se lo contó a Carlos. Y Carlos se sentó en la silla más alta.
 
Mi suegro me puso sillas
Por saber mi condición.
Con Isabel como amiga
De las pruebas salgo yo.
 
Pero la gente no quedó muy convencida y siguieron las murmuraciones. Así que el suegro decidió hacer una prueba definitiva. Invitó a todos los hombres del pueblo a una gran cacería y después de la cacería, todos a bañarse desnudos al río. Ahí se vería si Carlos era un hombre o era una mujer. Carlos e Isabel estaban acongojados. De aquélla sí que ya no salían.
Y llegó el temido día. Y después de la cacería, todos a bañarse al río. Los hombres se desnudaron, menos Carlos, que puso una disculpa momentánea y se sentó en una peña a dar vueltas y vueltas a la cabeza a ver qué podía hacer. Y aquí entra la parte mitológica, porque de repente apareció, viniendo por el camino, un animal inmenso con unas grandes patazas, una gran cabeza y un enorme cuerno que salía de ella. Era el oricuerno. El oricuerno se fue acercando a ella y le dijo que se desnudase, y con su inmenso cuerno le hizo una cruz en el empeine, y en aquel mismo instante Carlos se convirtió en Carlos.
 
Estaba desesperado
de esta ya no salgo no
apareció un oricuerno
que en hombre me convirtió.
 
Y corriendo se fue hacia el río y todos pudieron comprobar que era hombre.
 
Volvieron todos a casa,
Isabel en el balcón,
Corrió Carlos a abrazarla,
Le ofreció todo su amor.

 
(Este cuento aunque lo conocia de otro modo lo he tomado de http://www.hammutopia.com, pues la autora ha sabido mezclarlo con estrofas haciendolo parte del cancionero popular y todo una obra de arte)