viernes, 15 de mayo de 2026

El feminismo se olvido de Isabel de Castilla ¿Casualidad?

Isabel I de Castilla fue, sin duda, una de las figuras femeninas más poderosas y decisivas de la Europa del siglo XV. Su nombre y su extensa titulatura reflejaban no solo la magnitud territorial de sus dominios, sino también la autoridad política efectiva que ejercía en un mundo profundamente condicionado por estructuras masculinas. Isabel ostentó los títulos de Reina de Castilla, de León, de Toledo, de Galicia, de Sevilla, de Córdoba, de Murcia, de Jaén y del Algarve; Señora de Vizcaya y de Molina; y, tras la caída del reino nazarí, Reina de Granada. A ello se añadiría posteriormente la legitimidad política derivada de las tierras descubiertas allende el océano, quedando vinculada a la expansión de la Monarquía Hispánica hacia las Indias.

Su ascenso al trono no fue el resultado de una concesión ceremonial, sino de una compleja lucha sucesoria en la que demostró una extraordinaria capacidad estratégica. Isabel comprendió antes que muchos gobernantes de su tiempo que el poder no dependía únicamente de la sangre o del derecho dinástico, sino también de la legitimidad política, del apoyo institucional y de la construcción de una imagen de autoridad. Gobernó con plena soberanía, firmó leyes, dirigió reformas administrativas, impulsó la reorganización del Estado y participó activamente en decisiones militares y diplomáticas. Mientras buena parte de Europa concebía a las mujeres nobles como instrumentos matrimoniales o figuras de representación cortesana, Castilla era gobernada por una mujer cuya autoridad nadie podía ignorar. Sin duda un buen argumento para una novela, o para que el sistema mainstream financiado por las elites, usara su figura como empoderamiento feminista, verdad?. Cual es el problema entonces para que ello no ocurra?... En términos genéricos, y como veremos más adelante, simplemente Isabel de Castilla no entra en el estereotipo feminista diseñado por el sistema, sobre lo que una autentica mujer debe de ser. Ella era parte de la historia de España, heterosexual, tradicionalista, y católica. 


La relevancia histórica de Isabel adquiere una dimensión todavía mayor cuando se analiza desde la perspectiva de la evolución de la mujer en distintas civilizaciones. La Europa cristiana medieval, pese a sus limitaciones y contradicciones, permitió en determinados momentos la aparición de mujeres con poder político efectivo: Leonor de Aquitania, Urraca de León, Blanca de Castilla o la propia Isabel constituyen ejemplos de soberanas capaces de intervenir directamente en la política, la guerra y la administración del reino. La tradición jurídica europea, heredera del derecho romano, del cristianismo y de las estructuras feudales occidentales, generó espacios de poder femenino que, aunque excepcionales, fueron reales.

En contraste, numerosos territorios del ámbito islámico histórico desarrollaron modelos sociales más restrictivos respecto al papel político y jurídico de la mujer. La estructura predominante tendió a situar la autoridad masculina como eje central de la organización familiar y social, impidiendo a la mujer, por el simple hecho de ser mujer, a tomar cargos de poder sociales o religiosos relevantes. Discriminando al genero femenino a un simple complemento del hombre para estar en casa cuidada, y engendrando hijos para los varones. En muchos países islámicos contemporáneos continúan existiendo limitaciones relativas al matrimonio, la herencia, la tutela legal, la libertad de movimiento o la participación pública de las mujeres. Estas realidades son reconocidas incluso por organizaciones internacionales de derechos humanos y por movimientos feministas nacidos dentro del propio mundo musulmán.

Sin embargo, el debate contemporáneo alrededor de estas cuestiones suele verse condicionado por factores ideológicos y geopolíticos. En determinadas corrientes políticas occidentales de izquierdas existe una tendencia a evitar comparaciones culturales profundas por temor a ser acusados de intolerancia o etnocentrismo. O simplemente por evidenciar cuestiones históricas que atentan contra sus propios intereses políticos. Llegando a modificar y condicionar la historia a sus intereses en cada momento (últimamente lo estamos viendo en el cine con la sustitución de personajes históricos del mundo europeo por africanos)

Ello ha provocado, en ocasiones, una curiosa paradoja: figuras históricas europeas como Isabel de Castilla, que encarnaron formas reales de autoridad femenina siglos antes del feminismo moderno, son tratadas con incomodidad o reducidas a caricaturas ideológicas, mientras que ciertos sistemas culturales claramente restrictivos hacia la mujer reciben críticas mucho más prudentes o ambiguas, cuando no, directamente se nos intenta vender que el Burka o Niqab es multicultural, feminista y empoderador de la mujer. 


Esta reinterpretación selectiva del pasado responde, en parte, a una batalla cultural por el control del relato histórico. La historia ya no se entiende únicamente como una disciplina destinada a comprender el pasado, sino como un instrumento político capaz de legitimar discursos presentes. Personajes históricos complejos son simplificados, descontextualizados o reinterpretados para adaptarlos a categorías morales contemporáneas. El riesgo de esta tendencia es evidente: cuando la historia deja de estudiarse para empezar a utilizarse como herramienta ideológica, el pasado deja de ser comprendido y pasa a ser manipulado.

En este sentido, la comparación con 1984 resulta particularmente pertinente. En la obra de Orwell, el poder político no se limita a controlar el presente, sino que reescribe constantemente el pasado para garantizar el dominio ideológico sobre la sociedad. La célebre máxima del Partido “quien controla el pasado controla el futuro; quien controla el presente controla el pasado” resume una dinámica que continúa siendo profundamente actual. La manipulación de símbolos históricos, la resignificación constante de personajes del pasado y la imposición de lecturas morales únicas recuerdan, salvando las distancias, a ese mecanismo descrito por Orwell, donde nos advertía sobre las dictaduras socialistas futuras que estaban por llegar: adaptar la memoria colectiva a las necesidades ideológicas del momento.

Isabel de Castilla constituye precisamente una figura incómoda para ciertos relatos contemporáneos, como ya advertimos anteriormente, porque rompe numerosos esquemas prefabricados. Fue mujer y gobernante; profundamente religiosa y políticamente pragmática; defensora de una monarquía fuerte y, al mismo tiempo, protagonista de uno de los procesos históricos más decisivos de Occidente. Su figura demuestra que el poder femenino no nació en los laboratorios ideológicos del siglo XX, sino que ha existido bajo formas distintas a lo largo de la historia europea. Siendo España, la odiada España de forma incomprensible por toda la izquierda, su matriz cultural, "racial" e identitario. 

Reducir personajes históricos complejos a etiquetas modernas implica empobrecer la comprensión del pasado. Isabel no puede analizarse únicamente desde categorías políticas actuales, del mismo modo que tampoco puede juzgarse el siglo XV con criterios completamente ajenos a su contexto histórico. La historia exige matices, profundidad y honestidad intelectual. Y precisamente por eso figuras como Isabel siguen generando debate: porque representan realidades históricas demasiado grandes y complejas como para ser absorbidas fácilmente por los marcos ideológicos simplificados del presente.

Siendo casualmente el Caso de Isabel un problema en el presente, pues aun cuando reuniendo todos los factores para ser un icono de las luchas prediseñadas en despachos de grandes lobbys, con claros objetivos de ingeniería social, como no hace mucho aceptó y reconoció Larry Flink, CEO del grupo BlackRocks. No responde a la idealización necesaria de estos grupos y sus izquierdas como exponente feminista para mostrarse como ejemplo de las jóvenes, adolescentes y mujeres. Insistimos.. Isabel fue la mujer mas poderosa de la historia de España, y de su propio tiempo. Pero ni fue feminista, ni trans, ni poliamorosa, ni pro abortista ni activista ecológica, ni vegetariana. Fue española, Cristiana y tradicionalista. Algo que no interesa resaltar a los lobbys que financian todas las luchas sociales en la actualidad. 

No quisiera terminar este artículo, o columna de pensamiento. Sin plantear al mismo tiempo una simple cuestión. Mucho más en la actualidad, donde los mismos grupos que financian el feminismo, y el aborto, financian y apoyan, por intereses políticos, las ventajas del Islam y la multiculturalidad en Europa. ¿Puede alguien darme un ejemplo, solo uno.. ya no que supere, sino que iguale el peso y poder de Isabel de Castilla en el mundo musulmán?. Creo que todos sabemos la respuesta no?. 

López de Zuñiga y el asedio de los 300 españoles en Budapest

El verano de 1686 encontró a Europa inmersa en una de las fases más decisivas de la larga confrontación entre la Cristiandad y el Imperio Otomano. Apenas tres años antes, las murallas de Viena habían resistido el empuje del ejército del gran visir Kara Mustafa en un episodio que alteró profundamente el equilibrio político del continente. La victoria cristiana en el Siege of Vienna no solo frenó la expansión otomana hacia el corazón de Europa central, sino que inauguró una vasta contraofensiva promovida por la Santa Liga bajo patrocinio pontificio. En aquel escenario de fervor religioso, rivalidades dinásticas y ambición imperial, la ciudad de Buda se convirtió en el objetivo principal de las potencias cristianas.

Desde 1541, Buda había permanecido bajo dominio turco, transformándose en el principal bastión otomano en Hungría y en una de las fortalezas más importantes del Danubio. Sus murallas medievales, reforzadas durante más de un siglo de ocupación, dominaban las colinas sobre el río y constituían un símbolo visible del poder otomano en Europa. Para los Habsburgo, su recuperación poseía un valor estratégico incalculable; para numerosos cronistas de la época, en cambio, la campaña adquiría dimensiones casi escatológicas, como si la guerra librada en Hungría representara el último gran enfrentamiento entre dos civilizaciones irreconciliables.

El ejército reunido por la Santa Liga era inmenso y heterogéneo. Bajo el mando de Charles V, Duke of Lorraine se congregaron contingentes imperiales, alemanes, húngaros, bávaros, italianos, croatas y polacos. Entre aquellas tropas figuraba también un pequeño grupo de voluntarios españoles cuya presencia, aunque reducida en número, adquiriría con el tiempo un peso legendario dentro de la memoria militar europea. Las fuentes contemporáneas mencionan a unos trescientos españoles, muchos de ellos veteranos formados en las campañas de Flandes y Lombardía, hombres pertenecientes a esa tradición militar heredera de los antiguos Tercios cuya reputación aún inspiraba respeto en todos los campos de batalla del continente.

Aquellos soldados llegaron a Hungría en una época particularmente compleja para la Monarquía Hispánica. El reinado de Carlos II de España atravesaba una etapa de evidente agotamiento político y económico. Sin embargo, pese al declive de la maquinaria imperial construida en el siglo anterior, el prestigio del soldado español permanecía intacto en gran parte de Europa. La experiencia acumulada durante más de cien años de guerras continuas había convertido a aquellos veteranos en figuras casi míticas, asociadas a la disciplina, la resistencia y una extraordinaria capacidad de combate en circunstancias extremas.

Entre los oficiales españoles presentes en Buda destacaba Manuel Diego López de Zúñiga, miembro de una antigua familia nobiliaria castellana vinculada desde hacía generaciones al servicio de armas. Los Zúñiga, cuyo linaje se remontaba a la Baja Edad Media, habían ocupado posiciones de relevancia tanto en la corte como en el ámbito militar de la Monarquía Católica. Manuel Diego había crecido en un ambiente profundamente marcado por la tradición guerrera y por la idea del servicio al rey como deber inseparable de la condición nobiliaria. Como muchos jóvenes aristócratas españoles del siglo XVII, recibió formación militar desde temprana edad y desarrolló su carrera en los distintos frentes europeos donde combatían las tropas hispánicas.

Las crónicas lo describen como un hombre severo, de profunda religiosidad y notable prestigio entre sus subordinados. Había servido en diversas campañas antes de acudir a Hungría, donde la guerra contra el turco era percibida no únicamente como una empresa política, sino como una cruzada en defensa de la Cristiandad. Esa dimensión ideológica resulta esencial para comprender el espíritu que animaba a numerosos voluntarios europeos en la campaña de Buda. Muchos de ellos consideraban que luchaban en una frontera histórica donde se decidía el destino espiritual de Europa.

El asedio comenzó formalmente en junio de 1686. Durante semanas, la artillería imperial castigó sin descanso las murallas otomanas mientras ingenieros militares abrían trincheras y levantaban baterías cada vez más próximas a la ciudad. Las condiciones eran extremadamente duras. El calor del verano húngaro, las enfermedades, la escasez de agua y la violencia constante de los combates transformaron el campamento cristiano en un escenario de agotamiento físico permanente. Sin embargo, la resistencia otomana resultó aún más feroz de lo esperado. Los defensores luchaban conscientes de la importancia simbólica de la plaza y rechazaban una capitulación que habría significado el derrumbe de todo el sistema otomano en Hungría.

A medida que avanzaba el asedio, los ataques contra las brechas abiertas por la artillería se volvieron cada vez más sangrientos. Fue en uno de esos asaltos donde la tradición sitúa la acción de los llamados “300 españoles”. Diversos testimonios contemporáneos relatan que el contingente hispano fue empleado como fuerza de choque en uno de los sectores más peligrosos de la muralla. La elección no era casual: los veteranos españoles conservaban fama de tropas especialmente aptas para el combate cercano y para las operaciones de asalto urbano.

El avance sobre las ruinas de la brecha se produjo bajo un fuego devastador de arcabuces, mosquetes y piezas ligeras otomanas. Las fuentes describen un escenario envuelto en humo, polvo y gritos, donde los atacantes debían escalar montones de escombros mientras combatían prácticamente cuerpo a cuerpo con los defensores turcos. En aquel caos de acero, fuego y piedra cayó Manuel Diego López de Zúñiga. Algunas crónicas afirman que murió encabezando personalmente a sus hombres; otras sostienen que fue alcanzado mientras intentaba reorganizar el avance en medio de la confusión del combate. Más allá de las diferencias narrativas, todas coinciden en presentar su muerte como un acto de sacrificio heroico.

La caída de López de Zúñiga impresionó profundamente a sus contemporáneos. Su figura encarnaba el modelo idealizado del noble guerrero barroco: valiente, piadoso y dispuesto a entregar la vida en defensa de la fe y del honor militar. En los años posteriores, la memoria de los españoles muertos en Buda comenzó a adquirir dimensiones legendarias tanto en España como en Hungría. La cifra de “trescientos” pasó a simbolizar el sacrificio colectivo de aquellos voluntarios y fue incorporada progresivamente a la literatura militar y patriótica de los siglos posteriores.

Finalmente, en septiembre de 1686, las fuerzas de la Santa Liga lograron penetrar definitivamente en la ciudad. La conquista de Buda marcó un punto de inflexión en la gran guerra contra el turco y señaló el inicio del retroceso irreversible del poder otomano en Europa central. Para los Habsburgo, la victoria consolidó su dominio sobre Hungría; para la Europa cristiana, el acontecimiento fue celebrado como una prueba de que el avance turco podía ser detenido y revertido.

En medio de aquella transformación geopolítica, el episodio de los españoles adquirió un significado que trascendía su dimensión estrictamente militar. Representaba la supervivencia de una tradición bélica nacida durante el apogeo imperial de los Austrias y todavía capaz de proyectar una poderosa imagen heroica en los últimos años del siglo XVII. Aunque los viejos Tercios estaban desapareciendo como estructura militar, el imaginario asociado al soldado español continuaba vivo en la conciencia europea.

Todavía hoy, en Budapest, algunos monumentos y referencias históricas recuerdan a aquellos combatientes hispanos que participaron en la reconquista de la ciudad. Su memoria permanece ligada a las murallas de Buda, donde durante unas jornadas de sangre y fuego un reducido grupo de veteranos españoles escribió uno de los episodios más singulares y olvidados de la historia militar europea.

domingo, 10 de mayo de 2026

Asesinan a la dueña de la mercería Pontejos. Un lugar clásico para los recreadores de Madrid, y seguramente de España.

Hace unos días me despertaba con una noticia que me impactó. Una noticia que empieza a ser habitual en la España que nos esta tocando vivir por la incompetencia, el el mejor de los casos. O directamente por la estrategia y mala fe de los políticos en el peor de los casos.

La noticia fue publicada en distintos medios de comunicación y decía lo siguiente; Una anciana de 80 años asesinada a golpes en el interior de su chalet en Galapagar.  Fijaros que yo soy de los años 70.. viví en primera persona el "terror" de las bandas juveniles tipo "el vaquilla", "el Jaro". Bandas juveniles por otro lado, cuya delincuencia se centraba mas en pequeños robos de bolsos en la calle, y algún que otro "palo" a un banco. Normalmente sin victimas serias ni muertes violentas de por medio. 

La noticia de la anciana asesinada a golpes me afectó en particular por varias razones. Por un lado, por lo bizarro de pensar que una anciana indefensa, con la edad de mi madre, fue sorprendida por un grupo de personas (supongo que personaslandeses) en el interior de su vivienda. Siendo amordazada, y golpeada sistemáticamente hasta la muerte por los asaltantes... ¿Os podéis llegar a imaginar lo que supone asesinar a golpes a una anciana que a duras penas se mantiene?.  

Como digo, noticias como estas empiezan a ser habituales en esta España moderna. Puñaladas diarias en restaurantes, parques, autobuses, metro.. Jóvenes a machetazos los fines de semana, mujeres decapitadas a plena luz del día, violaciones grupales a mujeres y niñas casi cada 15 días.. Con este panorama una anciana asesinada asesinada en su casa no tendría mas relevancia que otras noticias. Pero, la importancia del suceso no recae en el incidente, sino en quien era. 

Se trataba de Elía Cobian, dueña de la famosa y popular mercería de Pontejos. Una tienda especializada en telas y costuras a la que muchos recreadores históricos hemos acudido para comprar distintos elementos que aplicar a nuestros trajes históricos. Un lugar sobradamente conocido por todos nosotros a inicios de la década del 2010 que cerró sus puertas en el año 2018. 

Curioso a la par que cada vez más habitual... Toda tu vida trabajando, sin pensar que en algún momento un grupo de personas pudiera entrar en tu casa y matarte a palos. Los vecinos de Galapagar, un barrio de lujo de Madrid al que por cierto, se mudó Pablo Iglesias para criar a su familia fuera de la degradación y decadencia del barrio de Vallekas (curioso). Aseguran que la delincuencia y los robos son una constante desde hace tiempo. 

En fin, una victima más en esta España moderna, a la que sumar un joven nigeriano asesinado a puñaladas en San Blas el día 5 de Mayo del 2026 (noticia). O de la mujer china de 42 años decapitada al grito de Allah Akbar en Barcelona del 5 de Mayo del 2026 (noticia), o del 4 de Mayo del 2026 en el Rabal, donde un "joven" mató a un hombre a puñaladas (noticia). O del 2 de Mayo en Madrid, donde un "joven" apuñalo a otro hombre en plena calle (noticia) O del 8 del 5 del 2026, donde varios "jovenes" encapuchados apuñalaron a otro dentro de un autobús en Colemar Viejo (noticia). O la del 10 de Mayo del 2026.. donde varias "personas" apuñalaron a un hombre en las fiestas de Torrelavega (noticia). O laguna del Duero en la fecha del 10 de Mayo del 2026 (noticia). O en San Sebastian, 10 del 5 del 2026, un "hombre" en plena calle intenta apuñalar a varios viandantes (noticia)... O en las 130 agresiones por arma blanca en Madrid, registradas por el SAMUR en las últimas fechas (noticia).

En fin... curiosos estos tiempos que vivimos, no creéis?. Por supuesto, los políticos todos viviendo en barrios aislados del populacho, con cámaras de seguridad y vigilancia 24 horas al día, y con 4 coches de la guardia civil a la puerta de su domicilio. En la España obrera, hay clases, y CLASES. 

Sinceramente no se como terminará esto, pero pinta bastante mal. cada vez cala mas hondo en el sentir popular, que el pueblo está solo. Ni politicos, ni policia, ni guardia civil, ni militares puede hacer nada por corregir el funesto rumbo que está tomando España, cada vez mas cerca de un narco estado delincuencial como México o países latino americanos. Europa, quien te ha visto, y quien te ve.