viernes, 15 de mayo de 2026

El feminismo se olvido de Isabel de Castilla ¿Casualidad?

Isabel I de Castilla fue, sin duda, una de las figuras femeninas más poderosas y decisivas de la Europa del siglo XV. Su nombre y su extensa titulatura reflejaban no solo la magnitud territorial de sus dominios, sino también la autoridad política efectiva que ejercía en un mundo profundamente condicionado por estructuras masculinas. Isabel ostentó los títulos de Reina de Castilla, de León, de Toledo, de Galicia, de Sevilla, de Córdoba, de Murcia, de Jaén y del Algarve; Señora de Vizcaya y de Molina; y, tras la caída del reino nazarí, Reina de Granada. A ello se añadiría posteriormente la legitimidad política derivada de las tierras descubiertas allende el océano, quedando vinculada a la expansión de la Monarquía Hispánica hacia las Indias.

Su ascenso al trono no fue el resultado de una concesión ceremonial, sino de una compleja lucha sucesoria en la que demostró una extraordinaria capacidad estratégica. Isabel comprendió antes que muchos gobernantes de su tiempo que el poder no dependía únicamente de la sangre o del derecho dinástico, sino también de la legitimidad política, del apoyo institucional y de la construcción de una imagen de autoridad. Gobernó con plena soberanía, firmó leyes, dirigió reformas administrativas, impulsó la reorganización del Estado y participó activamente en decisiones militares y diplomáticas. Mientras buena parte de Europa concebía a las mujeres nobles como instrumentos matrimoniales o figuras de representación cortesana, Castilla era gobernada por una mujer cuya autoridad nadie podía ignorar. Sin duda un buen argumento para una novela, o para que el sistema mainstream financiado por las elites, usara su figura como empoderamiento feminista, verdad?. Cual es el problema entonces para que ello no ocurra?... En términos genéricos, y como veremos más adelante, simplemente Isabel de Castilla no entra en el estereotipo feminista diseñado por el sistema, sobre lo que una autentica mujer debe de ser. Ella era parte de la historia de España, heterosexual, tradicionalista, y católica. 


La relevancia histórica de Isabel adquiere una dimensión todavía mayor cuando se analiza desde la perspectiva de la evolución de la mujer en distintas civilizaciones. La Europa cristiana medieval, pese a sus limitaciones y contradicciones, permitió en determinados momentos la aparición de mujeres con poder político efectivo: Leonor de Aquitania, Urraca de León, Blanca de Castilla o la propia Isabel constituyen ejemplos de soberanas capaces de intervenir directamente en la política, la guerra y la administración del reino. La tradición jurídica europea, heredera del derecho romano, del cristianismo y de las estructuras feudales occidentales, generó espacios de poder femenino que, aunque excepcionales, fueron reales.

En contraste, numerosos territorios del ámbito islámico histórico desarrollaron modelos sociales más restrictivos respecto al papel político y jurídico de la mujer. La estructura predominante tendió a situar la autoridad masculina como eje central de la organización familiar y social, impidiendo a la mujer, por el simple hecho de ser mujer, a tomar cargos de poder sociales o religiosos relevantes. Discriminando al genero femenino a un simple complemento del hombre para estar en casa cuidada, y engendrando hijos para los varones. En muchos países islámicos contemporáneos continúan existiendo limitaciones relativas al matrimonio, la herencia, la tutela legal, la libertad de movimiento o la participación pública de las mujeres. Estas realidades son reconocidas incluso por organizaciones internacionales de derechos humanos y por movimientos feministas nacidos dentro del propio mundo musulmán.

Sin embargo, el debate contemporáneo alrededor de estas cuestiones suele verse condicionado por factores ideológicos y geopolíticos. En determinadas corrientes políticas occidentales de izquierdas existe una tendencia a evitar comparaciones culturales profundas por temor a ser acusados de intolerancia o etnocentrismo. O simplemente por evidenciar cuestiones históricas que atentan contra sus propios intereses políticos. Llegando a modificar y condicionar la historia a sus intereses en cada momento (últimamente lo estamos viendo en el cine con la sustitución de personajes históricos del mundo europeo por africanos)

Ello ha provocado, en ocasiones, una curiosa paradoja: figuras históricas europeas como Isabel de Castilla, que encarnaron formas reales de autoridad femenina siglos antes del feminismo moderno, son tratadas con incomodidad o reducidas a caricaturas ideológicas, mientras que ciertos sistemas culturales claramente restrictivos hacia la mujer reciben críticas mucho más prudentes o ambiguas, cuando no, directamente se nos intenta vender que el Burka o Niqab es multicultural, feminista y empoderador de la mujer. 


Esta reinterpretación selectiva del pasado responde, en parte, a una batalla cultural por el control del relato histórico. La historia ya no se entiende únicamente como una disciplina destinada a comprender el pasado, sino como un instrumento político capaz de legitimar discursos presentes. Personajes históricos complejos son simplificados, descontextualizados o reinterpretados para adaptarlos a categorías morales contemporáneas. El riesgo de esta tendencia es evidente: cuando la historia deja de estudiarse para empezar a utilizarse como herramienta ideológica, el pasado deja de ser comprendido y pasa a ser manipulado.

En este sentido, la comparación con 1984 resulta particularmente pertinente. En la obra de Orwell, el poder político no se limita a controlar el presente, sino que reescribe constantemente el pasado para garantizar el dominio ideológico sobre la sociedad. La célebre máxima del Partido “quien controla el pasado controla el futuro; quien controla el presente controla el pasado” resume una dinámica que continúa siendo profundamente actual. La manipulación de símbolos históricos, la resignificación constante de personajes del pasado y la imposición de lecturas morales únicas recuerdan, salvando las distancias, a ese mecanismo descrito por Orwell, donde nos advertía sobre las dictaduras socialistas futuras que estaban por llegar: adaptar la memoria colectiva a las necesidades ideológicas del momento.

Isabel de Castilla constituye precisamente una figura incómoda para ciertos relatos contemporáneos, como ya advertimos anteriormente, porque rompe numerosos esquemas prefabricados. Fue mujer y gobernante; profundamente religiosa y políticamente pragmática; defensora de una monarquía fuerte y, al mismo tiempo, protagonista de uno de los procesos históricos más decisivos de Occidente. Su figura demuestra que el poder femenino no nació en los laboratorios ideológicos del siglo XX, sino que ha existido bajo formas distintas a lo largo de la historia europea. Siendo España, la odiada España de forma incomprensible por toda la izquierda, su matriz cultural, "racial" e identitario. 

Reducir personajes históricos complejos a etiquetas modernas implica empobrecer la comprensión del pasado. Isabel no puede analizarse únicamente desde categorías políticas actuales, del mismo modo que tampoco puede juzgarse el siglo XV con criterios completamente ajenos a su contexto histórico. La historia exige matices, profundidad y honestidad intelectual. Y precisamente por eso figuras como Isabel siguen generando debate: porque representan realidades históricas demasiado grandes y complejas como para ser absorbidas fácilmente por los marcos ideológicos simplificados del presente.

Siendo casualmente el Caso de Isabel un problema en el presente, pues aun cuando reuniendo todos los factores para ser un icono de las luchas prediseñadas en despachos de grandes lobbys, con claros objetivos de ingeniería social, como no hace mucho aceptó y reconoció Larry Flink, CEO del grupo BlackRocks. No responde a la idealización necesaria de estos grupos y sus izquierdas como exponente feminista para mostrarse como ejemplo de las jóvenes, adolescentes y mujeres. Insistimos.. Isabel fue la mujer mas poderosa de la historia de España, y de su propio tiempo. Pero ni fue feminista, ni trans, ni poliamorosa, ni pro abortista ni activista ecológica, ni vegetariana. Fue española, Cristiana y tradicionalista. Algo que no interesa resaltar a los lobbys que financian todas las luchas sociales en la actualidad. 

No quisiera terminar este artículo, o columna de pensamiento. Sin plantear al mismo tiempo una simple cuestión. Mucho más en la actualidad, donde los mismos grupos que financian el feminismo, y el aborto, financian y apoyan, por intereses políticos, las ventajas del Islam y la multiculturalidad en Europa. ¿Puede alguien darme un ejemplo, solo uno.. ya no que supere, sino que iguale el peso y poder de Isabel de Castilla en el mundo musulmán?. Creo que todos sabemos la respuesta no?. 

López de Zuñiga y el asedio de los 300 españoles en Budapest

El verano de 1686 encontró a Europa inmersa en una de las fases más decisivas de la larga confrontación entre la Cristiandad y el Imperio Otomano. Apenas tres años antes, las murallas de Viena habían resistido el empuje del ejército del gran visir Kara Mustafa en un episodio que alteró profundamente el equilibrio político del continente. La victoria cristiana en el Siege of Vienna no solo frenó la expansión otomana hacia el corazón de Europa central, sino que inauguró una vasta contraofensiva promovida por la Santa Liga bajo patrocinio pontificio. En aquel escenario de fervor religioso, rivalidades dinásticas y ambición imperial, la ciudad de Buda se convirtió en el objetivo principal de las potencias cristianas.

Desde 1541, Buda había permanecido bajo dominio turco, transformándose en el principal bastión otomano en Hungría y en una de las fortalezas más importantes del Danubio. Sus murallas medievales, reforzadas durante más de un siglo de ocupación, dominaban las colinas sobre el río y constituían un símbolo visible del poder otomano en Europa. Para los Habsburgo, su recuperación poseía un valor estratégico incalculable; para numerosos cronistas de la época, en cambio, la campaña adquiría dimensiones casi escatológicas, como si la guerra librada en Hungría representara el último gran enfrentamiento entre dos civilizaciones irreconciliables.

El ejército reunido por la Santa Liga era inmenso y heterogéneo. Bajo el mando de Charles V, Duke of Lorraine se congregaron contingentes imperiales, alemanes, húngaros, bávaros, italianos, croatas y polacos. Entre aquellas tropas figuraba también un pequeño grupo de voluntarios españoles cuya presencia, aunque reducida en número, adquiriría con el tiempo un peso legendario dentro de la memoria militar europea. Las fuentes contemporáneas mencionan a unos trescientos españoles, muchos de ellos veteranos formados en las campañas de Flandes y Lombardía, hombres pertenecientes a esa tradición militar heredera de los antiguos Tercios cuya reputación aún inspiraba respeto en todos los campos de batalla del continente.

Aquellos soldados llegaron a Hungría en una época particularmente compleja para la Monarquía Hispánica. El reinado de Carlos II de España atravesaba una etapa de evidente agotamiento político y económico. Sin embargo, pese al declive de la maquinaria imperial construida en el siglo anterior, el prestigio del soldado español permanecía intacto en gran parte de Europa. La experiencia acumulada durante más de cien años de guerras continuas había convertido a aquellos veteranos en figuras casi míticas, asociadas a la disciplina, la resistencia y una extraordinaria capacidad de combate en circunstancias extremas.

Entre los oficiales españoles presentes en Buda destacaba Manuel Diego López de Zúñiga, miembro de una antigua familia nobiliaria castellana vinculada desde hacía generaciones al servicio de armas. Los Zúñiga, cuyo linaje se remontaba a la Baja Edad Media, habían ocupado posiciones de relevancia tanto en la corte como en el ámbito militar de la Monarquía Católica. Manuel Diego había crecido en un ambiente profundamente marcado por la tradición guerrera y por la idea del servicio al rey como deber inseparable de la condición nobiliaria. Como muchos jóvenes aristócratas españoles del siglo XVII, recibió formación militar desde temprana edad y desarrolló su carrera en los distintos frentes europeos donde combatían las tropas hispánicas.

Las crónicas lo describen como un hombre severo, de profunda religiosidad y notable prestigio entre sus subordinados. Había servido en diversas campañas antes de acudir a Hungría, donde la guerra contra el turco era percibida no únicamente como una empresa política, sino como una cruzada en defensa de la Cristiandad. Esa dimensión ideológica resulta esencial para comprender el espíritu que animaba a numerosos voluntarios europeos en la campaña de Buda. Muchos de ellos consideraban que luchaban en una frontera histórica donde se decidía el destino espiritual de Europa.

El asedio comenzó formalmente en junio de 1686. Durante semanas, la artillería imperial castigó sin descanso las murallas otomanas mientras ingenieros militares abrían trincheras y levantaban baterías cada vez más próximas a la ciudad. Las condiciones eran extremadamente duras. El calor del verano húngaro, las enfermedades, la escasez de agua y la violencia constante de los combates transformaron el campamento cristiano en un escenario de agotamiento físico permanente. Sin embargo, la resistencia otomana resultó aún más feroz de lo esperado. Los defensores luchaban conscientes de la importancia simbólica de la plaza y rechazaban una capitulación que habría significado el derrumbe de todo el sistema otomano en Hungría.

A medida que avanzaba el asedio, los ataques contra las brechas abiertas por la artillería se volvieron cada vez más sangrientos. Fue en uno de esos asaltos donde la tradición sitúa la acción de los llamados “300 españoles”. Diversos testimonios contemporáneos relatan que el contingente hispano fue empleado como fuerza de choque en uno de los sectores más peligrosos de la muralla. La elección no era casual: los veteranos españoles conservaban fama de tropas especialmente aptas para el combate cercano y para las operaciones de asalto urbano.

El avance sobre las ruinas de la brecha se produjo bajo un fuego devastador de arcabuces, mosquetes y piezas ligeras otomanas. Las fuentes describen un escenario envuelto en humo, polvo y gritos, donde los atacantes debían escalar montones de escombros mientras combatían prácticamente cuerpo a cuerpo con los defensores turcos. En aquel caos de acero, fuego y piedra cayó Manuel Diego López de Zúñiga. Algunas crónicas afirman que murió encabezando personalmente a sus hombres; otras sostienen que fue alcanzado mientras intentaba reorganizar el avance en medio de la confusión del combate. Más allá de las diferencias narrativas, todas coinciden en presentar su muerte como un acto de sacrificio heroico.

La caída de López de Zúñiga impresionó profundamente a sus contemporáneos. Su figura encarnaba el modelo idealizado del noble guerrero barroco: valiente, piadoso y dispuesto a entregar la vida en defensa de la fe y del honor militar. En los años posteriores, la memoria de los españoles muertos en Buda comenzó a adquirir dimensiones legendarias tanto en España como en Hungría. La cifra de “trescientos” pasó a simbolizar el sacrificio colectivo de aquellos voluntarios y fue incorporada progresivamente a la literatura militar y patriótica de los siglos posteriores.

Finalmente, en septiembre de 1686, las fuerzas de la Santa Liga lograron penetrar definitivamente en la ciudad. La conquista de Buda marcó un punto de inflexión en la gran guerra contra el turco y señaló el inicio del retroceso irreversible del poder otomano en Europa central. Para los Habsburgo, la victoria consolidó su dominio sobre Hungría; para la Europa cristiana, el acontecimiento fue celebrado como una prueba de que el avance turco podía ser detenido y revertido.

En medio de aquella transformación geopolítica, el episodio de los españoles adquirió un significado que trascendía su dimensión estrictamente militar. Representaba la supervivencia de una tradición bélica nacida durante el apogeo imperial de los Austrias y todavía capaz de proyectar una poderosa imagen heroica en los últimos años del siglo XVII. Aunque los viejos Tercios estaban desapareciendo como estructura militar, el imaginario asociado al soldado español continuaba vivo en la conciencia europea.

Todavía hoy, en Budapest, algunos monumentos y referencias históricas recuerdan a aquellos combatientes hispanos que participaron en la reconquista de la ciudad. Su memoria permanece ligada a las murallas de Buda, donde durante unas jornadas de sangre y fuego un reducido grupo de veteranos españoles escribió uno de los episodios más singulares y olvidados de la historia militar europea.

domingo, 10 de mayo de 2026

Asesinan a la dueña de la mercería Pontejos. Un lugar clásico para los recreadores de Madrid, y seguramente de España.

Hace unos días me despertaba con una noticia que me impactó. Una noticia que empieza a ser habitual en la España que nos esta tocando vivir por la incompetencia, el el mejor de los casos. O directamente por la estrategia y mala fe de los políticos en el peor de los casos.

La noticia fue publicada en distintos medios de comunicación y decía lo siguiente; Una anciana de 80 años asesinada a golpes en el interior de su chalet en Galapagar.  Fijaros que yo soy de los años 70.. viví en primera persona el "terror" de las bandas juveniles tipo "el vaquilla", "el Jaro". Bandas juveniles por otro lado, cuya delincuencia se centraba mas en pequeños robos de bolsos en la calle, y algún que otro "palo" a un banco. Normalmente sin victimas serias ni muertes violentas de por medio. 

La noticia de la anciana asesinada a golpes me afectó en particular por varias razones. Por un lado, por lo bizarro de pensar que una anciana indefensa, con la edad de mi madre, fue sorprendida por un grupo de personas (supongo que personaslandeses) en el interior de su vivienda. Siendo amordazada, y golpeada sistemáticamente hasta la muerte por los asaltantes... ¿Os podéis llegar a imaginar lo que supone asesinar a golpes a una anciana que a duras penas se mantiene?.  

Como digo, noticias como estas empiezan a ser habituales en esta España moderna. Puñaladas diarias en restaurantes, parques, autobuses, metro.. Jóvenes a machetazos los fines de semana, mujeres decapitadas a plena luz del día, violaciones grupales a mujeres y niñas casi cada 15 días.. Con este panorama una anciana asesinada asesinada en su casa no tendría mas relevancia que otras noticias. Pero, la importancia del suceso no recae en el incidente, sino en quien era. 

Se trataba de Elía Cobian, dueña de la famosa y popular mercería de Pontejos. Una tienda especializada en telas y costuras a la que muchos recreadores históricos hemos acudido para comprar distintos elementos que aplicar a nuestros trajes históricos. Un lugar sobradamente conocido por todos nosotros a inicios de la década del 2010 que cerró sus puertas en el año 2018. 

Curioso a la par que cada vez más habitual... Toda tu vida trabajando, sin pensar que en algún momento un grupo de personas pudiera entrar en tu casa y matarte a palos. Los vecinos de Galapagar, un barrio de lujo de Madrid al que por cierto, se mudó Pablo Iglesias para criar a su familia fuera de la degradación y decadencia del barrio de Vallekas (curioso). Aseguran que la delincuencia y los robos son una constante desde hace tiempo. 

En fin, una victima más en esta España moderna, a la que sumar un joven nigeriano asesinado a puñaladas en San Blas el día 5 de Mayo del 2026 (noticia). O de la mujer china de 42 años decapitada al grito de Allah Akbar en Barcelona del 5 de Mayo del 2026 (noticia), o del 4 de Mayo del 2026 en el Rabal, donde un "joven" mató a un hombre a puñaladas (noticia). O del 2 de Mayo en Madrid, donde un "joven" apuñalo a otro hombre en plena calle (noticia) O del 8 del 5 del 2026, donde varios "jovenes" encapuchados apuñalaron a otro dentro de un autobús en Colemar Viejo (noticia). O la del 10 de Mayo del 2026.. donde varias "personas" apuñalaron a un hombre en las fiestas de Torrelavega (noticia). O laguna del Duero en la fecha del 10 de Mayo del 2026 (noticia). O en San Sebastian, 10 del 5 del 2026, un "hombre" en plena calle intenta apuñalar a varios viandantes (noticia)... O en las 130 agresiones por arma blanca en Madrid, registradas por el SAMUR en las últimas fechas (noticia).

En fin... curiosos estos tiempos que vivimos, no creéis?. Por supuesto, los políticos todos viviendo en barrios aislados del populacho, con cámaras de seguridad y vigilancia 24 horas al día, y con 4 coches de la guardia civil a la puerta de su domicilio. En la España obrera, hay clases, y CLASES. 

Sinceramente no se como terminará esto, pero pinta bastante mal. cada vez cala mas hondo en el sentir popular, que el pueblo está solo. Ni politicos, ni policia, ni guardia civil, ni militares puede hacer nada por corregir el funesto rumbo que está tomando España, cada vez mas cerca de un narco estado delincuencial como México o países latino americanos. Europa, quien te ha visto, y quien te ve. 

sábado, 18 de abril de 2026

Cascos con protección nasal del mundo hispano alto medieval, y escandinavo del siglo XI

En esta ocasión os voy a hablar del denominado spangenhelm con protección nasal, el cual constituye uno de los tipos de casco más difundidos en la Europa altomedieval, siendo ampliamente reconocido tanto en contextos cristianos como escandinavos. Su uso se documenta, al menos, desde el siglo IX, momento en el cual se consolida como una pieza fundamental del equipo defensivo de las élites guerreras.

Durante el siglo IX, este tipo de casco se caracterizaba por una construcción segmentada: varias placas metálicas se ensamblaban mediante remaches sobre una estructura, generalmente reforzada por bandas (los spangen), que convergían en la parte superior. Este sistema permitía una fabricación relativamente eficiente y adaptable, lo que favoreció su amplia difusión por Europa occidental.

A lo largo del siglo X se observa una fase de transición en su desarrollo técnico. Progresivamente, el modelo segmentado fue dando paso a cascos forjados en una sola pieza de metal, eliminando la necesidad de remaches estructurales. Este proceso culmina en el siglo XI con la aparición de formas más evolucionadas, como el denominado tipo “Olmutz”, en el que tanto la calota como el nasal se integran en una única estructura metálica.

Desde el punto de vista tipológico, el casco mantiene una notable continuidad: un capacete de forma semiesférica o cónica provisto de protección nasal. No obstante, el cambio en las técnicas de fabricación supone una mejora significativa en términos de resistencia y durabilidad.

En el ámbito de la Península Ibérica, este tipo de casco tuvo una notable presencia entre los siglos IX y XI, siendo probablemente uno de los más utilizados por las élites militares y los caballeros. Su difusión en este territorio se inscribe dentro de un contexto más amplio de intercambios culturales y tecnológicos en la Europa medieval.

Resulta particularmente significativo que este modelo terminara por imponerse también en el mundo escandinavo. Mientras que los cascos de los siglos IX y comienzos del X en Escandinavia presentan características propias, en el siglo XI se observa una clara convergencia hacia formas más comunes en Europa occidental. En consecuencia, la imagen del guerrero escandinavo de este periodo se aproxima más a la de sus contemporáneos francos o hispanos que a la de los vikingos de épocas anteriores.









Hispania de los Vikingos 2026. Los yelmos de Gjermundbu (siglo IX inicios del X). Fotos de caballeros de Ulver

Seguimos con algunas imágenes nuevas del evento de la Hispania de los Vikingos 2026. En esta ocasión algunas imágenes gentileza del grupo recreacionista de Caballeros de Ulver, nos sirven para documentar un tipo de yelmo escandinavo que muchos de vosotros seguramente habéis visto en el evento. 

Se trata del conocido como yelmo, o casco de Gjermundbu (Noruega). Aproximadamente datado dentro del siglo IX, o inicios del X, en plena era vikinga escandinava. Es un casco característico por sus anteojos. En algunos casos rodeado de cota de malla, y en otros dejando la cara al descubierto, tapando la cota de malla solo la nuca y los laterales. Realmente se trata de una tipología de casco de la zona (escandinavia) con algunas variantes, como podemos ver en la imagen de abajo. 

Es decir, no solo existió un estilo de yelmo con anteojos en el mundo vikingo, sino distintos modelos usando un estilo propio de la zona. Así pues tenemos el ya citado casco de Gjermundbu, el de Tjele de Dinamarca, o de Lokrume en Suecia etc etc. 

Realmente, es posible que se trate de una evolución artística de cascos nórdicos anteriores, como los de Valsgarde y los de Vendel. De ahí que se mantenga el mismo estilo de cota de malla cerrada en los anteojos, abriéndose poco a poco a lo largo del siglo X.  Perdiéndose posteriormente la totalidad de la cota de malla a lo largo del siglo XI. Donde ya serían yelmos extremadamente antiguos, residuales, y posiblemente raros de ver frente a los cascos con protección nasal








Hispania de los Vikingos 2026. Fotos de la Voz de El Espinar

Aquí os dejo algunas imágenes realizadas por La Voz de El Espinar, referentes al pasado evento de la Hispania de los Vikingos 2026. Un evento, que como todos ya sabéis, comenzó en el año 2012, haciéndose realidad en Marzo del año 2013. 

Estamos a 2026 camino del 2027, y pese a tener muchos problemas por el camino, poco a poco seguimos adelante en nuestro camino de divulgar y dar a conocer cual fue la historia de España. Especialmente en este punto tan "oscuro" y poco conocido por la mayoría de la gente, como fueron los ataques escadinavos a la penínsila ibérica durante la alta edad media. 






Jornadas de reconstrucción histórica de Pina de Ebro




domingo, 15 de marzo de 2026

El loberíco de Albadalejo y el campo de Montiel

El siguiente texto fue escrito a inicios del año 2026, formando parte de un estudio mas extenso que publiqué en un fanzine distribuido en PDF llamado: Lobos Hechizados, la licantropía en la Castilla del siglo XIX. 

En dicho artículo, el cual podéis encontrar en mi patreon, abordaba de una forma extensa el origen del mito del hombre lobo, y especialmente de la tradición folklórica de dicho mito en su ámbito castellano. 

El extracto que os comparto a continuación, se llama: el Loberíco de Albadalejo y el campo de Montiel. En líneas generales, trata de una tradición actual castellano manchega, que ahonda sus raíces folklóricas en creencias propias del siglo XIX, enlazadas con las creencias populares de los Lobos Hechizados de las dos castillas. 

Es posible por tanto, que al leer solo este extracto del articulo en cuestión, no se entienda en su totalidad. Pues el mismo fue escrito como complemento de un estudio mas amplio. En cualquier caso espero que os guste, y que sepáis entenderle como parte de un contexto mayor y más amplio que englobaría todo lo que es la tradición del mito del hombre lobo en Castilla a lo largo del siglo XIX.

(..) Me veo obligado a tratar de forma concreta y personal, la figura del Loberico de Castilla la Nueva, una figura carnavalesca relacionada con las mascaradas invernales castellanas.

En lo estrictamente folclórico, es un personaje enmascarado, de aspecto salvaje, Suele vestir pieles de animales, llevar cencerros, la cara pintada de negro o cubierta con una máscara animal, y a veces va armado con palos o utensilios para hacer ruido.

Durante el Carnaval recorre las calles asustando y provocando a la gente, especialmente a niños y jóvenes, siempre en tono festivo. Se ha teorizado mucho sobre el posible origen del personaje, relacionándolo normalmente como una representación de lo animal, lo indómito y lo transgresor. Elementos, por otro lado, típicos de las fiestas y las mascaradas de invierno castellana que simbolizan el caos antes del orden primaveral.

El loberico en la actualidad, está emparentado en las fiestas patronales con otras figuras manchegas y castellanas como las botargas, los zangarrones o los diablos de Carnaval. Pero lo que oculta en su transfondo tradicional, es la creencia en la licantropía de las gentes de Castilla. Hoy en día se mantiene como seña de identidad cultural de Albadalejo, gracias a la participación vecinal y a la recuperación de tradiciones.

No obstante, Desde una perspectiva histórico-antropológica, la figura del Loberico puede interpretarse como una derivación folclorizada de creencias mucho más antiguas, vinculadas a la tradición castellana del lobo hechizado o lobo encantado, ampliamente documentada en la literatura oral del siglo XIX e incluso en fuentes anteriores. Aunque en la actualidad el Loberico se manifiesta como un personaje festivo integrado en el ciclo carnavalesco, su trasfondo simbólico remite a un imaginario rural donde la licantropía era concebida como una posibilidad real, o al menos verosímil, dentro del sistema de creencias populares.

Julio Caro Baroja, en sus estudios sobre las mascaradas de invierno y el Carnaval peninsular, señala que muchas de estas figuras rituales proceden de antiguas representaciones del mal, lo animal y lo marginal, posteriormente domesticadas por la cultura festiva (Caro Baroja, El carnaval, 1965).

En este sentido, el Loberico participa de un proceso similar: una figura originalmente temida, asociada a la pérdida de la condición humana, que es progresivamente absorbida por el ritual colectivo hasta convertirse en un elemento identitario y lúdico. Tal como recoge Lisón Tolosana en sus análisis sobre creencias mágicas y marginalidad (Antropología cultural de España, 1971), la transformación en animal suele interpretarse como consecuencia de una falta, un castigo o una situación liminal, lo que refuerza su carácter de figura ejemplarizante dentro del relato popular. Esta ambigüedad moral se refleja en el Loberico, que no es un ser completamente maligno, sino un personaje que transgrede, asusta y provoca, pero sin romper definitivamente el marco comunitario.

Desde el punto de vista simbólico, la hibridación hombre-animal constituye un motivo recurrente en las culturas europeas, especialmente en aquellas de base pastoril. Claude Lévi-Strauss subrayó que los animales, en el pensamiento simbólico, funcionan como operadores conceptuales que permiten expresar tensiones sociales y contradicciones internas (La pensée sauvage, 1962). El lobo, en particular, ocupa un lugar central en el imaginario castellano como encarnación de lo salvaje, lo nocturno y lo exterior a la comunidad, lo que explica su frecuente asociación con relatos de hechicería y licantropía del siglo XIX.

El Carnaval, como marco ritual en el que se inscribe actualmente el Loberico, actúa como un espacio de inversión simbólica del orden social. Siguiendo a Mijaíl Bajtín (La cultura popular en la Edad Media y el Renacimiento, 1965), el tiempo carnavalesco permite la suspensión temporal de normas, la burla del miedo y la materialización de lo grotesco. En este contexto, la figura del lobo hechizado deja de ser un motivo de terror para convertirse en una presencia controlada y ritualizada, integrada en la fiesta.

No obstante, esta transformación no implica una pérdida total de significado. Como apunta Victor Turner en su teoría de la liminalidad (The Ritual Process, 1969), los personajes que actúan en los márgenes del orden social cumplen una función esencial en los rituales de tránsito. En ellos el Loberico encarna precisamente esa condición liminar: ni completamente humano ni plenamente animal, ni peligro real ni simple máscara, situándose en un espacio simbólico intermedio que remite directamente a las antiguas creencias en la licantropía.

Por tanto, puede afirmarse que el Loberico de Albadalejo constituye un ejemplo paradigmático de continuidad cultural, en el que una creencia ancestral (la del lobo hechizado) ha sido reinterpretada y resignificada dentro de un marco festivo contemporáneo. 

Su pervivencia demuestra cómo las comunidades rurales han sabido canalizar narrativas de miedo y exclusión a través del ritual, transformando la leyenda en patrimonio cultural y la superstición en tradición. O lo que es lo mismo, el Loberico representa en la actualidad, el miedo ancestral a la figura del Lobo Hechizado en el pasado, mezclado con distintos elementos de corte pagano que vinculan a los Españoles del siglo presente, con los arcaicos habitantes de la península ibérica desde la edad de piedra, al menos en su aspecto cultural y tradicional ( algo que ya trate en: los orígenes paganos del hombre lobo 2025).

Alvar Ordoño - Lobos Hechizados, la licantropía en la Castilla del siglo XIX - El loberico de ALbadalejo y el campo de Montiel - 2026 - 

sábado, 7 de marzo de 2026

Reinos del Norte, pronto subido a youtube en La Era del Hierro video canal.

Hace algún tiempo, creo que exactamente un año y pico, publiqué un CD en el que se recopilaban una serie de canciones instrumentales ambientadas en la edad media española. El CD lo llamé Reinos del Norte, aludiendo a los reinos alto medievales que surgieron tras el colapso político del mundo hispano godo con la invasión islámica del año 711. 

El CD fue editado tan solo a 50 copias, y en el recopilaba distintas canciones creadas con teclado, a las que había incorporado IA con la finalidad de crear un fondo de instrumentos medievales tales como flautas, gaitas etc. El objetivo de dicho trabajo, era poner música a distintos periodos de la historia de España, así como acompañar musicalmente a los distintos videos que realizo para el canal de la Era del Hierro. 

Sinceramente trabajar en youtube con los constantes derechos de copyright es complicado, por lo que vi en esta iniciativa una oportunidad de librarme de la censura del copyright. Sea como fuere, y a pesar de que el CD esta disponible con todas las paginas del libreto en formato WAV en el canal de bandcamp de la Era del Hierro, voy a subirlo íntegramente a youtube en los próximos días para que todos lo podáis escuchar, y si así lo decidís, descargar y tener en vuestras computadoras. 


Dos soldados godos en una granja hispano romana.

Una imagen que bien podría haber sido sacada de una fotografía de su época. En ella se ve a dos soldados godos, bien vestidos con panoplia militar de influencia romana. Hablan en un patio de una villa hispana dentro de las campañas del rey Walia en España. 

El rey de los godos llegó a Hispania para combatir bajo alianza romana a los vándalos y a los Alanos en el año 416. Terminando sus campañas en el año 418. Durante estos años, Walia dirigió campañas militares en nuestro suelo contra los Silingos de la Bética, y contra los Alanos de la Lusitania y Cartaginense (su rey Addax murió en combate). Tras estas derrotas, los alanos supervivientes se sometieron a los vándalos asdingos, lo que acabaría fortaleciendo al grupo que después cruzaría a África con Genserico en 429

Como consecuencia de estas victorias, y después de estas campañas, Roma permitió a los visigodos establecerse como federados en Aquitania (418), con capital en Tolosa (Toulouse). Esto marcaría el inicio del Reino visigodo de Tolosa. Permitiendo a los visigodos tener gran parte de Hispania bajo su control militar como federados del tardo imperio romano. 

Hablando de la imagen en términos estrictos, vemos como los dos godos portan elementos propios del mundo tardo romano. Panoplia militar muy frecuente entre los bárbaros del siglo V, y que ya comenzaron a tener en siglos anteriores por medio de la influencia que Roma tenía en todos ellos, así como por los constantes servicios como mercenarios, que los bárbaros hacían en los ejércitos romanos tardo imperiales. 

El soldado de la derecha porta en su mano un Draco. Mítico y espectacular elemento romano con cabeza de Dragon, cuya utilidad servía para marcar en el campo de batalla a la unidad a la que se pertenecía, así como la dirección del viento. También se especula que podría tener un carácter intimidatorio para el enemigo, pues al entrar el viento por la boca del Dragon de metal, emitía una especie de silbido / viento. El elemento, si bien fue usado por los romanos, quienes lo popularizaron. No es creación de Roma, sino de los pueblos sármatas de las estepas, de quienes los romanos lo copiaron. El portador del Draco era llamado Draconarius

lunes, 2 de marzo de 2026

Caballeros pactando sus mesnadas

El profesor Amancio Isla, nos describe en su libro ejercito y sociedad de la península ibérica entre los siglos VII y XI. Como para el siglo XI la guerra y el arte militar era una cuestión de nobleza aristocrática. Es decir, eran los nobles los que pactaban las guerras, acudían a las guerras y se preocupaban por la política de guerra. El campesino veía todos estos conflictos como una forma de poder asemejarse a la aristocracia cuando participaban en los conflictos o litigios bélicos. 

(...) El ejercito no se pretende ya el conjunto del pueblo como en la época visigoda. En la alta edad media no era sino la aristocracia la que llamaba a la guerra. Aunque existían obligaciones generales de acudir a la expedición, el ejercito era el colectivo de los magnates y la cuantía de hombres dispuestos al combate que aportaban, es decir, lo que en las fuentes podría perfilarse como los aristócratas y sus gentes; las mesnadas, los sequitos  (..)

Esto viene relacionado con la formación anárquica de los ejércitos alto medievales en la Hispania cristiana. Pues realmente los mismos no existían como tales, sino que como describe Amancio Isla, eran los nobles, los que convocaban a las mesnadas sacadas de campesinado, formando grupos indeterminados en numero de gentes sin formación para la guerra, mercenarios de pago, a los que se unían los caballeros y aristócratas. 

Diferentes ejemplos de caballeros europeos con escudo de cometa durante los siglos XI y XII