domingo, 15 de marzo de 2026

El loberíco de Albadalejo y el campo de Montiel

El siguiente texto fue escrito a inicios del año 2026, formando parte de un estudio mas extenso que publiqué en un fanzine distribuido en PDF llamado: Lobos Hechizados, la licantropía en la Castilla del siglo XIX. 

En dicho artículo, el cual podéis encontrar en mi patreon, abordaba de una forma extensa el origen del mito del hombre lobo, y especialmente de la tradición folklórica de dicho mito en su ámbito castellano. 

El extracto que os comparto a continuación, se llama: el Loberíco de Albadalejo y el campo de Montiel. En líneas generales, trata de una tradición actual castellano manchega, que ahonda sus raíces folklóricas en creencias propias del siglo XIX, enlazadas con las creencias populares de los Lobos Hechizados de las dos castillas. 

Es posible por tanto, que al leer solo este extracto del articulo en cuestión, no se entienda en su totalidad. Pues el mismo fue escrito como complemento de un estudio mas amplio. En cualquier caso espero que os guste, y que sepáis entenderle como parte de un contexto mayor y más amplio que englobaría todo lo que es la tradición del mito del hombre lobo en Castilla a lo largo del siglo XIX.

(..) Me veo obligado a tratar de forma concreta y personal, la figura del Loberico de Castilla la Nueva, una figura carnavalesca relacionada con las mascaradas invernales castellanas.

En lo estrictamente folclórico, es un personaje enmascarado, de aspecto salvaje, Suele vestir pieles de animales, llevar cencerros, la cara pintada de negro o cubierta con una máscara animal, y a veces va armado con palos o utensilios para hacer ruido.

Durante el Carnaval recorre las calles asustando y provocando a la gente, especialmente a niños y jóvenes, siempre en tono festivo. Se ha teorizado mucho sobre el posible origen del personaje, relacionándolo normalmente como una representación de lo animal, lo indómito y lo transgresor. Elementos, por otro lado, típicos de las fiestas y las mascaradas de invierno castellana que simbolizan el caos antes del orden primaveral.

El loberico en la actualidad, está emparentado en las fiestas patronales con otras figuras manchegas y castellanas como las botargas, los zangarrones o los diablos de Carnaval. Pero lo que oculta en su transfondo tradicional, es la creencia en la licantropía de las gentes de Castilla. Hoy en día se mantiene como seña de identidad cultural de Albadalejo, gracias a la participación vecinal y a la recuperación de tradiciones.

No obstante, Desde una perspectiva histórico-antropológica, la figura del Loberico puede interpretarse como una derivación folclorizada de creencias mucho más antiguas, vinculadas a la tradición castellana del lobo hechizado o lobo encantado, ampliamente documentada en la literatura oral del siglo XIX e incluso en fuentes anteriores. Aunque en la actualidad el Loberico se manifiesta como un personaje festivo integrado en el ciclo carnavalesco, su trasfondo simbólico remite a un imaginario rural donde la licantropía era concebida como una posibilidad real, o al menos verosímil, dentro del sistema de creencias populares.

Julio Caro Baroja, en sus estudios sobre las mascaradas de invierno y el Carnaval peninsular, señala que muchas de estas figuras rituales proceden de antiguas representaciones del mal, lo animal y lo marginal, posteriormente domesticadas por la cultura festiva (Caro Baroja, El carnaval, 1965).

En este sentido, el Loberico participa de un proceso similar: una figura originalmente temida, asociada a la pérdida de la condición humana, que es progresivamente absorbida por el ritual colectivo hasta convertirse en un elemento identitario y lúdico. Tal como recoge Lisón Tolosana en sus análisis sobre creencias mágicas y marginalidad (Antropología cultural de España, 1971), la transformación en animal suele interpretarse como consecuencia de una falta, un castigo o una situación liminal, lo que refuerza su carácter de figura ejemplarizante dentro del relato popular. Esta ambigüedad moral se refleja en el Loberico, que no es un ser completamente maligno, sino un personaje que transgrede, asusta y provoca, pero sin romper definitivamente el marco comunitario.

Desde el punto de vista simbólico, la hibridación hombre-animal constituye un motivo recurrente en las culturas europeas, especialmente en aquellas de base pastoril. Claude Lévi-Strauss subrayó que los animales, en el pensamiento simbólico, funcionan como operadores conceptuales que permiten expresar tensiones sociales y contradicciones internas (La pensée sauvage, 1962). El lobo, en particular, ocupa un lugar central en el imaginario castellano como encarnación de lo salvaje, lo nocturno y lo exterior a la comunidad, lo que explica su frecuente asociación con relatos de hechicería y licantropía del siglo XIX.

El Carnaval, como marco ritual en el que se inscribe actualmente el Loberico, actúa como un espacio de inversión simbólica del orden social. Siguiendo a Mijaíl Bajtín (La cultura popular en la Edad Media y el Renacimiento, 1965), el tiempo carnavalesco permite la suspensión temporal de normas, la burla del miedo y la materialización de lo grotesco. En este contexto, la figura del lobo hechizado deja de ser un motivo de terror para convertirse en una presencia controlada y ritualizada, integrada en la fiesta.

No obstante, esta transformación no implica una pérdida total de significado. Como apunta Victor Turner en su teoría de la liminalidad (The Ritual Process, 1969), los personajes que actúan en los márgenes del orden social cumplen una función esencial en los rituales de tránsito. En ellos el Loberico encarna precisamente esa condición liminar: ni completamente humano ni plenamente animal, ni peligro real ni simple máscara, situándose en un espacio simbólico intermedio que remite directamente a las antiguas creencias en la licantropía.

Por tanto, puede afirmarse que el Loberico de Albadalejo constituye un ejemplo paradigmático de continuidad cultural, en el que una creencia ancestral (la del lobo hechizado) ha sido reinterpretada y resignificada dentro de un marco festivo contemporáneo. 

Su pervivencia demuestra cómo las comunidades rurales han sabido canalizar narrativas de miedo y exclusión a través del ritual, transformando la leyenda en patrimonio cultural y la superstición en tradición. O lo que es lo mismo, el Loberico representa en la actualidad, el miedo ancestral a la figura del Lobo Hechizado en el pasado, mezclado con distintos elementos de corte pagano que vinculan a los Españoles del siglo presente, con los arcaicos habitantes de la península ibérica desde la edad de piedra, al menos en su aspecto cultural y tradicional ( algo que ya trate en: los orígenes paganos del hombre lobo 2025).

Alvar Ordoño - Lobos Hechizados, la licantropía en la Castilla del siglo XIX - El loberico de ALbadalejo y el campo de Montiel - 2026 - 

sábado, 7 de marzo de 2026

Reinos del Norte, pronto subido a youtube en La Era del Hierro video canal.

Hace algún tiempo, creo que exactamente un año y pico, publiqué un CD en el que se recopilaban una serie de canciones instrumentales ambientadas en la edad media española. El CD lo llamé Reinos del Norte, aludiendo a los reinos alto medievales que surgieron tras el colapso político del mundo hispano godo con la invasión islámica del año 711. 

El CD fue editado tan solo a 50 copias, y en el recopilaba distintas canciones creadas con teclado, a las que había incorporado IA con la finalidad de crear un fondo de instrumentos medievales tales como flautas, gaitas etc. El objetivo de dicho trabajo, era poner música a distintos periodos de la historia de España, así como acompañar musicalmente a los distintos videos que realizo para el canal de la Era del Hierro. 

Sinceramente trabajar en youtube con los constantes derechos de copyright es complicado, por lo que vi en esta iniciativa una oportunidad de librarme de la censura del copyright. Sea como fuere, y a pesar de que el CD esta disponible con todas las paginas del libreto en formato WAV en el canal de bandcamp de la Era del Hierro, voy a subirlo íntegramente a youtube en los próximos días para que todos lo podáis escuchar, y si así lo decidís, descargar y tener en vuestras computadoras. 


Dos soldados godos en una granja hispano romana.

Una imagen que bien podría haber sido sacada de una fotografía de su época. En ella se ve a dos soldados godos, bien vestidos con panoplia militar de influencia romana. Hablan en un patio de una villa hispana dentro de las campañas del rey Walia en España. 

El rey de los godos llegó a Hispania para combatir bajo alianza romana a los vándalos y a los Alanos en el año 416. Terminando sus campañas en el año 418. Durante estos años, Walia dirigió campañas militares en nuestro suelo contra los Silingos de la Bética, y contra los Alanos de la Lusitania y Cartaginense (su rey Addax murió en combate). Tras estas derrotas, los alanos supervivientes se sometieron a los vándalos asdingos, lo que acabaría fortaleciendo al grupo que después cruzaría a África con Genserico en 429

Como consecuencia de estas victorias, y después de estas campañas, Roma permitió a los visigodos establecerse como federados en Aquitania (418), con capital en Tolosa (Toulouse). Esto marcaría el inicio del Reino visigodo de Tolosa. Permitiendo a los visigodos tener gran parte de Hispania bajo su control militar como federados del tardo imperio romano. 

Hablando de la imagen en términos estrictos, vemos como los dos godos portan elementos propios del mundo tardo romano. Panoplia militar muy frecuente entre los bárbaros del siglo V, y que ya comenzaron a tener en siglos anteriores por medio de la influencia que Roma tenía en todos ellos, así como por los constantes servicios como mercenarios, que los bárbaros hacían en los ejércitos romanos tardo imperiales. 

El soldado de la derecha porta en su mano un Draco. Mítico y espectacular elemento romano con cabeza de Dragon, cuya utilidad servía para marcar en el campo de batalla a la unidad a la que se pertenecía, así como la dirección del viento. También se especula que podría tener un carácter intimidatorio para el enemigo, pues al entrar el viento por la boca del Dragon de metal, emitía una especie de silbido / viento. El elemento, si bien fue usado por los romanos, quienes lo popularizaron. No es creación de Roma, sino de los pueblos sármatas de las estepas, de quienes los romanos lo copiaron. El portador del Draco era llamado Draconarius

lunes, 2 de marzo de 2026

Caballeros pactando sus mesnadas

El profesor Amancio Isla, nos describe en su libro ejercito y sociedad de la península ibérica entre los siglos VII y XI. Como para el siglo XI la guerra y el arte militar era una cuestión de nobleza aristocrática. Es decir, eran los nobles los que pactaban las guerras, acudían a las guerras y se preocupaban por la política de guerra. El campesino veía todos estos conflictos como una forma de poder asemejarse a la aristocracia cuando participaban en los conflictos o litigios bélicos. 

(...) El ejercito no se pretende ya el conjunto del pueblo como en la época visigoda. En la alta edad media no era sino la aristocracia la que llamaba a la guerra. Aunque existían obligaciones generales de acudir a la expedición, el ejercito era el colectivo de los magnates y la cuantía de hombres dispuestos al combate que aportaban, es decir, lo que en las fuentes podría perfilarse como los aristócratas y sus gentes; las mesnadas, los sequitos  (..)

Esto viene relacionado con la formación anárquica de los ejércitos alto medievales en la Hispania cristiana. Pues realmente los mismos no existían como tales, sino que como describe Amancio Isla, eran los nobles, los que convocaban a las mesnadas sacadas de campesinado, formando grupos indeterminados en numero de gentes sin formación para la guerra, mercenarios de pago, a los que se unían los caballeros y aristócratas. 

Diferentes ejemplos de caballeros europeos con escudo de cometa durante los siglos XI y XII



domingo, 1 de marzo de 2026

Un guerrero vándalo en Hispania y el casco de Deurne

La imagen representa a un guerrero vándalo del siglo V, exactamente perteneciente a las invasiones del año 409, cuando varias tribus germánicas del nombrado pueblo, atravesaron los pirineos aliados de los alanos. Tras el una ermita románica muy habitual en los paisajes de la mitad norte de Hispania. A día de hoy se sabe que los vándalos, liderados por el rey Gunderico, hijo de Godegisilio, saquearon los cuarteles tardo romanos de las Galias y los pirineos, incorporando a su panoplia militar elementos propios del mundo romano. 

Esto se sabe gracias a las descripciones que hay de algunos autores clásicos, y de algunos investigadores contemporáneos, como Michael Kazanski, quien menciona Amiens, Reims y Tréveris como puntos claves de la fabricación de armamento romano para el uso del ejercito. Todas estas plazas y fabricas fueron saqueadas entre los años 406 y 407 por varios pueblos germánicos, entre ellos los vándalos, quienes tan solo dos años después atravesarían los pirineos. 

Reforzando la idea del uso de elementos romanos a manos de los vándalos, tenemos tambien una referencia en Procopio de Cesarea (Guerra de los vándalos), quien describe a los vándalos asentados en África como un ejercito que vestía y se armaba al estilo romano. Habiendo abandonado sus costumbres primitivas tras su paso por las Galias e Hispania. 

Si nos fijamos en el guerrero representado de la imagen, porta sobre su cabeza un casco tardo romano. Una replica del yelmo de Deurme. Pieza del siglo IV encontrada en las turberas del año 1910 en los países bajos. Seguramente el yelmo perteneció a un oficial alto de la caballería romana (equites stablesiani) hacia el año 319. Se piensa que su entierro pudiera ser un actor ritual tras finalizar el servicio militar. La pieza se encuentra expuesta en el musei de Rijksmuseum Van Oudheden (Museo nacional de Antiguedades) en Leiden, Paises Bajos.

En Hispania los vándalos se dividieron en dos grandes grupos. Por un lado los Silingos y por otro los Asdingos. Unos ocuparon la actual Andalucía, y los otros la zona norte de Castilla León fronteriza con Galicia. En el año 419 Gunderico planifico asestar una derrota a los Suevos de Hermenerico . Y estuvo a punto de hacerlo tras sitiarlos en las montañas. Se supone que el grupo étnico de los vándalos en Hispania ascendía hasta 80.000 pobladores. Mientras que los suevos prácticamente eran solo unos 25.000. Finalmente y contra todo pronostico, los vándalos de Gunderico no pudieron vencer en sus ansias de exterminar a los suevos, todo ello gracias a la intervención romana de Asterio.

Se ha especulado mucho acerca de la razón por la cual los romanos de la costa Mediterránea española se posicionaron a favor de los suevos.. pudiendo ser una razón la geopolítica. A los romanos (ya debilitados) no les interesaba que un grupo germánico muy numeroso venciera a los Suevos controlando toda la península.