lunes, 2 de marzo de 2026

Caballeros pactando sus mesnadas

El profesor Amancio Isla, nos describe en su libro ejercito y sociedad de la península ibérica entre los siglos VII y XI. Como para el siglo XI la guerra y el arte militar era una cuestión de nobleza aristocrática. Es decir, eran los nobles los que pactaban las guerras, acudían a las guerras y se preocupaban por la política de guerra. El campesino veía todos estos conflictos como una forma de poder asemejarse a la aristocracia cuando participaban en los conflictos o litigios bélicos. 

(...) El ejercito no se pretende ya el conjunto del pueblo como en la época visigoda. En la alta edad media no era sino la aristocracia la que llamaba a la guerra. Aunque existían obligaciones generales de acudir a la expedición, el ejercito era el colectivo de los magnates y la cuantía de hombres dispuestos al combate que aportaban, es decir, lo que en las fuentes podría perfilarse como los aristócratas y sus gentes; las mesnadas, los sequitos  (..)

Esto viene relacionado con la formación anárquica de los ejércitos alto medievales en la Hispania cristiana. Pues realmente los mismos no existían como tales, sino que como describe Amancio Isla, eran los nobles, los que convocaban a las mesnadas sacadas de campesinado, formando grupos indeterminados en numero de gentes sin formación para la guerra, mercenarios de pago, a los que se unían los caballeros y aristócratas. 

domingo, 1 de marzo de 2026

Un guerrero vándalo en Hispania y el casco de Deurme

La imagen representa a un guerrero vándalo del siglo V, exactamente perteneciente a las invasiones del año 409, cuando varias tribus germánicas del nombrado pueblo, atravesaron los pirineos aliados de los alanos. Tras el una ermita románica muy habitual en los paisajes de la mitad norte de Hispania. A día de hoy se sabe que los vándalos, liderados por el rey Gunderico, hijo de Godegisilio, saquearon los cuarteles tardo romanos de las Galias y los pirineos, incorporando a su panoplia militar elementos propios del mundo romano. 

Esto se sabe gracias a las descripciones que hay de algunos autores clásicos, y de algunos investigadores contemporáneos, como Michael Kazanski, quien menciona Amiens, Reims y Tréveris como puntos claves de la fabricación de armamento romano para el uso del ejercito. Todas estas plazas y fabricas fueron saqueadas entre los años 406 y 407 por varios pueblos germánicos, entre ellos los vándalos, quienes tan solo dos años después atravesarían los pirineos. 

Reforzando la idea del uso de elementos romanos a manos de los vándalos, tenemos tambien una referencia en Procopio de Cesarea (Guerra de los vándalos), quien describe a los vándalos asentados en África como un ejercito que vestía y se armaba al estilo romano. Habiendo abandonado sus costumbres primitivas tras su paso por las Galias e Hispania. 

Si nos fijamos en el guerrero representado de la imagen, porta sobre su cabeza un casco tardo romano. Una replica del yelmo de Deurme. Pieza del siglo IV encontrada en las turberas del año 1910 en los países bajos. Seguramente el yelmo perteneció a un oficial alto de la caballería romana (equites stablesiani) hacia el año 319. Se piensa que su entierro pudiera ser un actor ritual tras finalizar el servicio militar. La pieza se encuentra expuesta en el musei de Rijksmuseum Van Oudheden (Museo nacional de Antiguedades) en Leiden, Paises Bajos.

En Hispania los vándalos se dividieron en dos grandes grupos. Por un lado los Silingos y por otro los Asdingos. Unos ocuparon la actual Andalucía, y los otros la zona norte de Castilla León fronteriza con Galicia. En el año 419 Gunderico planifico asestar una derrota a los Suevos de Hermenerico . Y estuvo a punto de hacerlo tras sitiarlos en las montañas. Se supone que el grupo étnico de los vándalos en Hispania ascendía hasta 80.000 pobladores. Mientras que los suevos prácticamente eran solo unos 25.000. Finalmente y contra todo pronostico, los vándalos de Gunderico no pudieron vencer en sus ansias de exterminar a los suevos, todo ello gracias a la intervención romana de Asterio.

Se ha especulado mucho acerca de la razón por la cual los romanos de la costa Mediterránea española se posicionaron a favor de los suevos.. pudiendo ser una razón la geopolítica. A los romanos (ya debilitados) no les interesaba que un grupo germánico muy numeroso venciera a los Suevos controlando toda la península.