sábado, 30 de noviembre de 2024

Los celtas en Hispania y el pueblo de los Carpetanos

Uno de los grandes problemas que nos encontramos al tratar el tema de los celtas en la península ibérica, es el de la propia romantización que de ellos ha hecho el folklore popular. En España nos encontramos con territorios fuertemente anclados en tradiciones que se auto definen como celtas. Tenemos música celta en el norte, hablamos de naciones celtas en el marco atlántico, y de raíz cultural celta en buena parte de la cornisa cantábrica. Pero curiosamente, nada de esto es totalmente cierto, formando todo ello, más parte del folklore moderno y de la idealización que del mundo antiguo se ha hecho para atraer turistas, que de una realidad histórica.

La dura realidad desde el punto de vista histórico y antropológico, es que la música celta actual, poco o nada tiene que ver con la música de las poblaciones de la era del hierro, contexto en el que se desarrollaron los celtas. Las autodenominadas naciones celtas del presente, poco tienen de celtas, obedeciendo normalmente más a intentos políticos de separar étnicamente a los españoles, que de buscar unas conexiones históricas celtas con su pasado. Y la raíz cultural de los celtas del norte cantábrico, se pierde a día de hoy en España dentro de un territorio mucho más amplio que abarcaría toda la meseta, algunas partes de la actual Andalucía, y partes del norte ibérico. 

A todo esto habría que sumarle, un proceso complejo de poblaciones llegadas desde la edad de piedra, que fueron dando forma a culturas nativas autóctonas, las cuales evolucionaron y se desarrollaron por siglos de forma independiente, antes de que las poblaciones celtas llegaran a España durante las dos edades del hierro. 

Así pues, cuando los celtas como tales llegaron desde centro Europa a Hispania, aquí ya había pueblos guerreros fuertemente asentados desde la edad del bronce, cuyas raíces más antiguas habría que encontrarlas en las poblaciones indoeuropeas puras. Todos estos pueblos dejaron su impronta en los conocidos castros de las culturas del bronce atlántico, o bronce de las cogotas en la meseta norte. Construcciones atribuidas normalmente a los celtas, que nada tienen de celta. Remontándose sus construcciones a la edad del bronce. Eso sí, fueron reutilizadas por los invasores centro europeos cuando llegaron a nuestro país en distintas oleadas. 

De esta forma, poblaciones indoeuropeas del bronce, conocidos popularmente como proto celtas, y celtas de la cultura del hierro, se extendieron por la península dando origen a un sinfín de pueblos a lo largo del territorio. Extendiendo lazos y parentescos culturales entre ellos, de norte a sur peninsular. Estando mucho más cercanos y relacionados con el bronce autóctono, que con el hierro centroeuropeo. Así pues no es sorprendente, que actualmente todos los arqueólogos, encuentren una relación más cercana de los yelmos astures de Pico las Torres, en Ribadesella, con las poblaciones mediterráneas indoeuropeas, que con ningún tipo de guerrero celta de centro Europa. Y es que durante miles de años, todos los pueblos hispánicos del bronce, desde Galicia, hasta la Bética andaluza, guerrearon, se fusionaron, e intercambiaron cultura que daría forma a una identidad nativa propia y única en Europa.

Tribus como los Turmogos, los cántabros, los astures, los galaicos, los autrigones, los várdulos, entre otros muchos, fueron poblaciones autóctonas, fuertemente desarrolladas de forma autóctona, que recibieron aportes celtas en la edad del hierro. Siendo más bien celtizados desde un punto de vista racial y cultural, que celtas puros surgidos de la nada como consecuencia del mundo halstatico. 

Por ello, la cultura celta española, es única en toda Europa.. y si bien guarda relaciones culturales y antropológicas con las existentes en las Galias o Bélgica, no deja de tener condicionantes únicos y propios que la marcan como diferente y propia frente a las demás. 

Dentro de todo este conglomerado cultural, de tribus y aportes que relacionan a los pueblos del arco atlántico cantábrico, con las poblaciones de la meseta central, unidos por el desarrollo indoeuropeo del bronce atlántico o de las cogotas. Nos encontramos con una población poco nombrada más allá del área a la que pertenece. Una población de la que poco se sabe, y de la que tan solo nos ha llegado el nombre que la dieron los invasores, alguna batalla que protagonizó, y el nombre de uno de sus caudillos… Nos estamos refiriendo a los Carpetanos de la Carpetania. 

Normalmente se suele hablar de los carpetanos, como uno de los muchos pueblos celtas que habitaban la península ibérica. Pero como ya hemos dicho, esto no es del todo cierto. Las tribus carpetanas, proceden del desarrollo cultural del bronce mesetario anterior a los celtas de la edad del hierro. Eran hombres y mujeres de lengua indoeuropea, cuyas raíces más antiguas seguramente se encontrarían en las primeras invasiones arias de finales de la edad de piedra. En aquellos tiempos tan remotos, los invasores encontraron terrenos fértiles en Hispania, asentándose en ellos, y desarrollando distintos procesos culturales cuya máxima eclosión autóctona sería la cultura bronce de las cogotas o bronce de las mesetas. Recibiendo muchos siglos después, un nuevo aporte céltico llegado desde centro y norte de Europa, tierras donde los yamnaya se fusionaron con las poblaciones de la cerámica cordada o del hacha de guerra.

Estos pueblos mesetarios, serían vecinos de los vetones, y de los arévacos, manteniendo estrechas relaciones con poblaciones tradicionalmente ibéricas del sur, incluso llegando a tener posible aportes culturales del mundo tartessico. Ocuparían una zona que iría desde la comunidad de Madrid, hasta Toledo. No en vano, por algo se llama a la sierra del Guadarrama, montes carpeto vetonicos. 

En el área carpetana, se dan construcciones de poblados tanto en montes, como en llano, en ambos casos carentes de muros sólidos, lo que sugiere, un posible estacionamiento temporal, o una relativa movilidad de la población según las estaciones del año. Es a partir del siglo 8 antes de cristo, cuando se generaliza en todo el área indoeuropea de Hispania, un típo de fortificación llamada Castro. Se caracterizaba por tener viviendas circulares, estar fortificados con muros, y situados en colinas o cerros altos, desde donde podían controlar los territorios que dominaban. Esta evolución, debida probablemente a una creciente inestabilidad, generaría también una estructura social basada en una incipiente jerarquización, con elites guerreras en lo más alto de la pirámide de control. 

A partir del siglo sexto antes de Cristo, en todas las tierras altas de la meseta, se desarrolla la cultura celtibérica. Caracterizada principalmente por la adopción del hierro para el armamento, y por la aparición de una estructura gentilicia, menos rica que su predecesora del bronce, pero muy semejante con las que aparecen en el mismo tiempo en Europa central, norte de Italia, y sur de Francia. El urbanismo de la construcción de los nuevos poblados, evoluciona en grandes oppida. Pueblos amurallados y cerrados para su defensa frente a otros invasores o enemigos. 

Los mayores conflictos a los que se enfrentaron los carpetanos, fueron contra los cartagineses. De hecho, el propio Anibal utilizó mercenarios carpetanos para atravesar los pirineos. Si bien es cierto, estos abandonaron al cartaginés antes de llegar a las montañas que dividen Hispania de las Galias. Al parecer, la superstición que entre ellos existía acerca de dioses que vivían en las montañas, fue un impedimento para que se atrevieran a cruzar los Pirineos junto al general de cartaginés.

Tras las batallas existentes entre cartagineses y carpetanos, estos quedaron prácticamente anulados como pueblo a la llegada de los romanos. Siendo en algunas ocasiones aliados de estos, y en otras, aliados, cuando no absorbidos, por sus vecinos vetones de la Vetonia 

La primera campaña que dirigió Anibal contra los carpetanos fue contra la tribu ibera de los Olcades, aliados al sur de los carpetanos. Este ataque se ha interpretado tradicionalmente como una venganza de Anibal contra el rey celta Tagus. Ya que su hermano Asdrubal murió a manos de un sirviente de él que a su vez vengó a su señor de Asdrubal. Pues este mandó crucificar al rey celta, de quien las crónicas de la época que nos han llegado, lo describen como un noble y valiente guerrero. Parece ser que en esos tiempos Olcades y Carpetanos eran aliados, aunque previamente habían sido enemigos temporales. Tagus protagonizó una rebelión contra ellos, motivo por el que fue castigado por Asdrubal. 

En la entrada del siguiente año (220 a C) Anibal inicia una campaña a través del sur de la meseta que le llevó hasta el territorio de los vacceos donde conquisto Helmantike y Arbucala (Toro). Fue a su vuelta cuando un gran ejército carpetano salió a su paso con la ayuda de los supervivientes vacceos, algunos olcades  y posiblemente vetones mercenarios. La batalla fue conocida como la "batalla de Tajo", al ser el escenario de la sangrienta batalla. 

Tito Livio entre otros cifra el ejercito carpetano en 100.000 hombres, si bien parece exagerado y hoy se estipula la cifra de 40.000 como más aproximada a la realidad. Sea como fuere debió de ser un número importante de guerreros para aquella época.

La batalla no salió bien para el bando "celtiberico" ya que Anibal consiguió una aplastante victoria gracias a la estrategia de aprovechamiento del entorno y a su caballería, la cual se impuso con superioridad a las tropas celtas hispanas que se basaban mayoritariamente, por no decir con total exclusividad, en la infantería. El mundo carpetano no volvió a levantar cabeza tras esta derrota, y aun cuando en los siguientes años siguieron los conflictos puntuales con la rebeldía de los carpetanos como protagonistas, nunca supusieron ya una verdadera amenaza para el dominio cartaginés desapareciendo poco a poco.

Los romanos combatieron también contra los carpetanos, si bien estas guerras coincidieron con los intentos de expansión de otras poblaciones indoeuropeas de la zona contra la Carpetania, buscando en última instancia la alianza con los romanos por parte de estos para sobrevivir. Alianzas que perduraría en el tiempo hasta las guerras lusitanas, llegando los carpetanos a ser en sus últimos años, un pueblo completamente romanizado. 

Dentro de ese contexto y Gracias  tito Livio, conocemos el nombre de uno de sus caudillos militares,. Turo o Turus. Caudillo de unos cuarenta años de edad que vivió las guerras celtibéricas y las primeras guerras púnicas contra los cartagineses. Tito Livio nos dice de él:

(..) "Marchó después de vuelta a Alce y comenzó el asedio de aquel lugar. Al principio los habitantes resistieron los asaltos, pero cuando se vieron atacados por máquinas de asedio además de por armas, dejaron de confiar en la protección de sus murallas y se retiraron todos a la ciudadela. Por último, enviaron emisarios poniéndose ellos y todos sus bienes a merced de los romanos. Aquí se capturó una gran cantidad de botín, así como muchos de sus nobles, entre los que se encontraban dos hijos y la hija de Thurro. Este hombre era el régulo de aquellos pueblos, y con mucho el hombre más poderoso de Hispania. Al enterarse del desastre a sus compatriotas, mandó a solicitar un salvoconducto para visitar a Graco en su campamento. Cuando llegó, su primera pregunta fue si se les permitiría vivir a su familia y a él. Al responderle el pretor que sus vidas estarían a salvo, le preguntó, además, si se le permitiría luchar del lado de los romanos. Graco también le concedió esa petición y él le dijo: "Te seguiré contra mis antiguos aliados, ya que ellos no han querido tomar las armas para defenderme". A partir de entonces, estuvo junto a los romanos y en muchas ocasiones sus valientes y fieles servicios resultaron útiles a la causa romana. (..)


Parece que debido a una traición de sus propios aliados, quienes no movieron un dedo en su defensa cuando este la necesito contra Roma, fue la causa por la que el líder carpetano decidió poner a sus hombres al servicio del imperio contra los que fueron viejos aliados. 

Thuro vivió alrededor del 179 antes de Cristo en la Carpetania bajo la conquista romana. Estando sus acciones bélicas más cercanas a la primera parte de las guerras celtibéricas. Por los textos sabemos que tenía varios hijos, concretamente dos y una hija que fueron capturados por Graco. Causa por lo cual se especula con la edad del líder militar, suponiendo que rondaría los 40 o 45 años. Habría nacido por tanto cerca del 225 antes de Cristo, viviendo durante su infancia, luchas entre carpetanos y cartagineses. 

Los carpetanos no eran un pueblo que tuviera una organización militar o estructural basada en el centralismo que giraba en torno a una ciudad grande o rey. Por lo que hace pensar que Thuro era más bien un caudillo militar, que aglutinaba varias facciones guerreras independientes de la propia Carpetania.

No puede por tanto considerarsele un caudillo o jefe de todos los carpetanos, sino de un grupo en concreto de ellos, que protagonizaron una rebelión contra Roma. No obstante la importancia o carisma del líder fue notable entre todos sus compatriotas, pues como veremos más adelante, la decisión de alianza de este con los romanos fue secundada por toda la nación.

la conquista romana del interior de la meseta se hizo como política de guerra preventiva. Algo muy propio de los romanos. Estos internaron las legiones en las mesetas para prevenir posibles ataques de los bárbaros contra las ricas regiones de la actual Andalucía. La campaña duró 14 años y se desarrolló en dos fases. La primera de las campañas como es obvio, marchó contra la ciudad más importante de los carpetanos, Toletum. Se buscaba controlar la ciudad y el curso frontera del Tajo. 

la segunda estuvo más centrada en evitar que los pueblos de más al norte; vacceos y celtiberos, atacaran las tierras ya controladas por Roma. Realmente el control del imperio se centraba casi exclusivamente aun en el sur de Carpetania, las tierras de Toledo con frontera sur del Tajo. Todo el norte seguía siendo una zona bajo control militar vigilante, pero no dominada. En esas zonas aún había grandes extensiones de terreno vírgenes que escapaban al control real del imperio. 

Todas esas tierras estaban bajo una especie de protectorado indígena de las tríbus celtíberas de la meseta superior. Una muestra de que la Carpetania ya no era esa "potencia" que se describió en las primeras guerras púnicas, y que resistió el avance de Anibal. Ahora las naciones estado carpetanas necesitaban de la ayuda de los celtiberos para seguir siendo libres ante Roma. 

Y si bien no se tiene certeza absoluta, parece que ésta fue la causa de la enemistad de Thuro contra sus compatriotas. Ya que cuando Graco inició acciones de castigo contra sus tierras, los celtiberos rechazaron auxiliar la ciudad de Alce, donde se refugiaban los hijos de Thuro. El motivo de ello se desconoce en realidad, aunque se supone que el destacamento celtibero para defender la zona no era suficiente ante las marchas de las legiones de Romanas.

Esta ofensa debió de molestar mucho al caudillo carpetano, quien lo consideró una terrible traición, posicionándose como ya hemos comentado anteriormente, al lado de los romanos para combatir a los celtiberos.

La decisión y del peso de Thuro entre los suyos, parece era notable, ya que desde ese momento toda Carpetania, la dominada por el imperio situada al sur del rio Tajo, y las "salvajes" tierras al norte de este río que vivían libres de romanización, secundaron la alianza de Thuro con Roma, posicionándose del lado romano. Desde ese momento las acciones militares que sufriría Carpetania no vendrían ya de manos romanas, sino de los pueblos norteños de la meseta norte, y de los vetones, quienes pasaron a ser enemigos que atacaban y saqueaban las ricas y fertiles tierras de las vegas Carpetanas en busca de botín, y posiblemente como política de desgaste al imperio extranjero, que iba ganando terreno y amenazaba con dominar sus tierras.  

Si bien Turo fue quizás el líder carpetano más conocido, no fue el único, pues la historia también ha inmortalizado el nombre de Hilernus, a quien Tito Livio nuevamente da categoría de Rey. No obstante, y siendo honestos, en este caso no puede detallarse con certeza, si Hilernus fue carpetano, o líder de alguna facción o tribu celta que existía en la zona. Fueron tiempos donde los Galos realizaron campañas mercenarias apoyando a los celtas hispanos, y donde en algunos casos se asentaron, e incluso lideraron pueblos celtiberos, como es el caso de Vismarus y sus campañas de saqueo contra la Andalucia romana.

De cualquier forma, parece que el Hilernus congregó un número importante de celtas hispánicos en las inmediaciones de Toledo, con la finalidad de frenar el avance de Marco Fulvio. Vaceos, Vetones, carpetanos, y arévacos se unieron para detener al romano, si bien la unión no llegó a buen fin, pues el ejercito celtibérico fue derrotado por las legiones romanas, e Hilernus capturado por el imperio, sin que se supiera posteriormente que ocurrió con su vida. 

Con ello concluye el paso por la historia del pueblo carpetano, quienes tras su conquista y dominación romana, desaparecen para formar parte del mundo civilizado que llego con la civilización del imperio romano. 

Alvar Ordoño

Fotografías de la festividad de los "difuntos" en el museo de historia de Grodzisko Owidz en Polonia

Un grupo de recreación polaca, me pasó unas fotografías de su pasada festividad de los difuntos. Una fiesta que en polaco se llama literalmente "los abuelos" y donde desde la edad media, los eslavos honran a los difuntos antepasados del pueblo eslavo. 















sábado, 2 de noviembre de 2024

La noche de honor a los antepasados.. una tradición indoeuropea anterior al Samhain / Halloween.

Una vez mas llega la noche de Samhain, o el día de todos los santos, como se conocía normalmente a dicha festividad antes de la imposición cultural de Halloween. Y como viene siendo tradición desde que estamos bajo influencia norteamericana, el debate surge de nuevo. ¿Es Halloween una fiesta pagana?, ¿tiene más sentido celebrar Halloween que el día de los difuntos?. 

En realidad es un debate estéril, pues ni Halloween es a día de hoy la festividad de Samhain, ni sabemos realmente como se celebraba, y bajo que rituales se hacía el Samhain de los celtas. Por no entrar a debatir, si realmente esa fecha fue igual para todo el mundo celta, o solo para unas demarcaciones geográficas concretas. Especialmente porque los arqueólogos actualmente, no han podido demostrar que la festividad de Samhain, se celebrara mas allá del mundo Galo, donde se la conocía como Samonius, o del mundo británico / Irlandés, donde se la conocía como Samhain. 

No obstante, si que parece claro que en el mundo indoeuropeo se rendía honores a los antepasados en una fecha concreta del calendario. Una fecha que coincidía con el fin de las cosechas, y el comienzo de la etapa invernal de la tierra antes de la llegada del solsticio. Es decir, lo que popularmente se conoce como Samhain, tiene reminiscencias de una tradición ancestral cultural común a todos los pueblos indoeuropeos, y no solo a los celtas. 

En España se suele pecar de querer ser mas celtas que los celtas, tomando normalmente como ejemplo el mundo de las poblaciones británicas e irlandesas, haciéndolo extensible a nuestra idiosincrasia cultural celta. Es decir, si lo hacían los celtas de Irlanda, y nosotros fuimos celtas, ¿ como no íbamos a hacerlo ?.  Está de más que diga, que este razonamiento simple, es irreal. Pues incluso dentro del mundo celta europeo, existieron diferencias culturales según tribus y naciones. 

Sin ir mas lejos en la península ibérica, no puede demostrarse arqueológicamente que se celebrara ningún ritual o festividad similar al Samhain irlandés. Dejando claro, como ya apunté anteriormente, que la fiesta en honor a los antepasados parece ser común a la tradición de los indoeuropeos. O lo que es lo mismo, en España se celebró una noche de los muertos en la edad del bronce y del hierro, introducida en la edad de piedra por las poblaciones Yamnaya.

Una tradición que fue tomando forma según fueron pasando los siglos, y que por supuesto, posiblemente sufrió una "celtización" en la edad del hierro. Pero que como ya hemos comentado en distintos videos subidos al canal, esta "celtización" fue realizada sobre unas bases proto celticas indoeuropeas diferentes a las que tenían galos o britanos. Lo que se materializaría a la hora de la verdad,  en unas costumbres distintas, con rituales distintos, y con divinidades bajo nombres diferentes.  

Resumiendo el razonamiento.. ¿En Hispania se celebró una fiesta en honor a los antepasados muertos el 1 de Noviembre?.. Seguramente sí. ¿Era como el Samhain britano?. Posiblemente no. Lo cual no debe causarnos desazón, pues son muchas las poblaciones indoeuropeas que actualmente celebran la noche de todos los santos, bajo nombres y tradiciones distintas. Sin ir más lejos, los pueblos eslavos celebran su Dziady.

Un ritual en plena noche de transito entre el 31 de Octubre y el 1 de Noviembre, donde las familias enteras se reunían en los bosques y granjas a la luz de una gigantesca hoguera, para rendir honores a los familiares que habían partido al más allá. 

La palabra significa literalmente "los abuelos", en el sentido de "antepasados". Se celebraba dos veces al año, en primavera y en otoño, siendo el Dziady de otoño el principal. Durante la fiesta los antiguos eslavos organizaban libaciones y comidas rituales en las que los alimentos y el alcohol se ofrendaban a los difuntos. Con el objetivo de permitir que las almas de los muertos encontraran su camino al mundo de los vivos. Para lo cual se encendían fuegos y velas; así mismo, eran tradicionales las máscaras de madera con rostros grotescos, similares a los tallados en las calabazas de difuntos. En las mitologías locales tales banquetes eran organizados tanto por los vivos como por las almas de los antepasados que comparten el dziady en las tinieblas. En polaco esta tradición prevaleció en la forma de banquete cristiano de Zaduszki (el 2 de noviembre, Día de los Difuntos).

Otros pueblos bálticos como los lituanos, celebran el Ilges, fiesta igualmente en honor a los antepasados, siendo estas celebraciones comunes en distintas formas entre los Rumanos, ex Yugoslavos, Polacos, Bielorusos, y Rusos. Como es evidente, todas estas poblaciones no son celtas, ni tienen aportaciones celtas, pero si son Indoeuropeas. Por lo cual, el nexo en común con la tradición europea del día de los difuntos que compartimos todos los habitantes del viejo continente, no es el Samhain celta, sino la primitiva tradición de los pueblos esteparios de finales de la edad de piedra.  



En la Hispania romana se festejo la Feralia, donde igualmente los hispanos, ya romanizados, rindieron culto a los familiares ausentes, en rituales perdidos de las noches invernales de aldeas, ciudades y granjas. La Feralia romana consistía en un antiguo festival público ofrecido a los Manes, los espíritus de las personas fallecidas. Se realizaba durante el mes de Febrero, como bien describió Ovidio en el libro II de su Fausti. Esta fiesta, ponía a su vez fin a la Parentalia, festividad de nueve días en honor a los antepasados muertos. 

En el tiempo de la Feralia, los ciudadanos romanos eran llamados a llevar ofrendas a las tumbas de sus antepasados muertos, que consistían en al menos, "un arreglo" de coronas, una pizca de grano y un poco de sal, pan empapado en vino y violetas esparcidas".​ Se permitían ofrendas adicionales, aun cuando según la tradición, los muertos solo se apaciguaban con lo mencionado. 

Ovidio habla de una época en la que los romanos, en medio de la guerra, descuidaron la Feralia, lo que provocó que los espíritus de los difuntos se levantaran de sus tumbas enfurecidos, aullando y vagando por las calles.​ Después de este evento, se rindió homenaje a las tumbas y cesaron las apariciones espantosas. Para indicar el duelo público, los matrimonios de cualquier tipo estaban prohibidos durante la Feralia, y Ovidio instó a las madres, novias y viudas a que se abstuvieran de encender las antorchas de su boda. Los magistrados dejaron de llevar sus insignias,​ y se prohibió cualquier culto a los dioses.

Esta costumbre se practicó en Hispania bajo dominio romano, y es la única muestra pagana que tenemos demostrable, de culto a los difuntos en la antiguedad. Aun cuando es previsible, que dicha tradición imperial, conviviera, cuando no se fusionara, con tradiciones proto celticas semejantes ya existentes en España. La mezcla de ambos mundos, al que desde el siglo VIII se uniría el cristianismo, dio poco a poco forma a lo que hoy día conocemos como noche de difuntos, o Halloween para los mas posmodernos. 



A lo largo del ya mencionado siglo VIII, el Papa Gregorio III decidió imponer una nueva fecha en el calendario cristiano. El 1 de Noviembre sería desde entonces para los cristianos, el día de los Santos mártires, tomando oficialidad y forma bajo el papado de Bonifacio IV. Es importante no confundir la fiesta con la de los "muertos". Pues en su origen cristiano, la noche de los difuntos, era la noche donde se rendía honor a los Santos y Martines que habían accedido al cielo. No a todos los difuntos en general,  como sí hacían los paganos. 

Sea como fuere, durante la edad media hispana, ya se rendía culto a los difuntos mártires en la noche del 1 de Noviembre. Adoptando la tradición pagana romana de llevar flores y ofrendas al cementerio en el que descansaban los ausentes durante la festividad de la Feralia. Y acoplando a su vez, la creencia popular indoeuropea de honrar a los ancestros y antepasados. Teníamos ya por tanto una tradición "moderna" compuesta por la mezcla de tres culturas a lo largo de varios siglos, o cientos de años. Se había conformado una nueva costumbre en el día de los Difuntos bajo la tradición católica apostólica romana. No por influencia del Samhain, sino por la mezcla del mundo indoeuropeo (proto celta) el mundo romano, y el cristiano.  

Esta es la principal razón, por la cual aun siendo "celtas", los hispanos nunca hemos tenido costumbre de celebrar el Samhain o Halloween como lo celebran los anglosajones. Pues en realidad nunca se ha mantenido una tradición semejante, más allá de algunas costumbres puntuales de caracter antropológico, que pudieran tener una conexión simbólica o iconográfica. La cuales a buen seguro, tendrían mas de raigambre en el mundo indoeuropeo, que en el británico. 

No obstante si que tenemos algunas ideas sobre el mundo de los muertos en el mundo primitivo hispano antes de la llegada de los romanos. Por ejemplo, sabemos gracias al historiador y arqueólogo Manuel Bendala. Que las poblaciones del bronce hispano, rendían honor a sus difuntos levantando estelas funerarias, en las cuales tallaban las pertenencias del caído, y le representaban con atributos heroizantes de poder y aristocracia, como podían ser los cuernos de ciervo o toro. 

Para los viejos pobladores del bronce peninsular, el alma de los familiares difuntos, vivía en las piedras de las estelas. Sabemos igualmente, que los hispanos de la edad de piedra, y posiblemente hasta la edad del hierro. Acudían a los dólmenes para ofrecer respeto a los muertos. Los cuales por cierto eran enterrados en sus cavidades, siendo los dólmenes realmente, cementerios de la edad de piedra. Y conocemos igualmente, que uno de los posibles significados de los menhires, era el funerario. Representando una vez mas el alma de los difuntos caídos.

Por tanto, y siempre fantaseando al respecto. Es posible que las viejas poblaciones proto celticas de la Hispania del bronce y hierro. Rindieran culto a los antepasados acudiendo a dólmenes, o lugares donde habían levantado estelas o menhires en su honor. Ofreciendo livaciones de sangre o vino, incluso puede que sacrificios de animales en su memoria. Siendo después degustados en banquetes celebrados en respeto a los hombres del clan que ya no estaban entre ellos. Pero que acudían a la tierra en la noche de los difuntos, durante la festividad de la Feralia, para visitarles y compartir tiempo con ellos. Incluso puede que astas de ciervos, corzos, cabras o gamos, estuvieran presentes en los altares como atributos heroizantes de los fallecidos. O bien honrando a dios de los bosques en su faceta de animal psicopompo entre el mundo de los vivos y de los muertos, Cernunnos.      

Puede que posteriormente, y bajo dominación romana, estos cultos se mezclaran con los romanos, acudiendo igualmente a dólmenes o lugares sagrados en los campos, para ofrecer flores a los muertos, al tiempo que grano, sal, y pan empapado en vino, como decía la costumbre latina. Y que poco a poco según fue avanzando la romanización, las poblaciones hispanas, fueran sustituyendo los dólmenes por cementerios hispano romanos, o hispano visigodos. 

Llegando así tras dos mil años, a la noche de difuntos que hoy conocemos, o más bien, que conocieron nuestros abuelos y bisabuelos. Un legado que tristemente hoy estamos perdiendo bajo el desarraigo hacia nuestras costumbres, potenciado por el desarraigo y perdida de identidad en un mundo globalizado. Donde la tradición de nuestros padres y antepasados, va dejando paso a la tradición consumista del Halloween americano, en sociedades multiculturales, donde las culturas nativas son borradas o criminalizadas hasta el olvido. 

Alvar Ordoño 29 del 11 del año 2024